
La soledad en personas mayores se relaciona con un peor desempeño inicial de la memoria, pero no con un deterioro más rápido con el paso del tiempo. Esa es la principal conclusión de un estudio publicado en la revista Aging & Mental Health este mes de abril.
La investigación analizó a 10.217 adultos europeos de entre 65 y 94 años durante un período de seis años. El objetivo fue examinar cómo la percepción de soledad influye en la evolución de la memoria, específicamente en dos dimensiones: recuerdo inmediato y recuerdo diferido.
Los resultados muestran que las personas con altos niveles de soledad al inicio del estudio obtuvieron puntuaciones más bajas en ambas pruebas de memoria. En promedio, registraron una disminución de −0,24 en el recuerdo inmediato y de −0,21 en el recuerdo diferido, en comparación con quienes reportaron niveles bajos o moderados de soledad.
Sin embargo, el análisis longitudinal no encontró evidencia de que la soledad acelere el deterioro de la memoria con el tiempo. Es decir, aunque las personas solitarias parten de un nivel más bajo, su ritmo de declive cognitivo es similar al de quienes no reportan esa condición.
El estudio se basó en datos del proyecto SHARE (Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe), una base de información que recopila variables de salud, condiciones sociales y económicas en población adulta mayor. Para este análisis se utilizaron tres olas de datos, recolectadas entre 2012 y 2019.
La medición de la memoria se realizó mediante una prueba de lista de 10 palabras. En el caso del recuerdo inmediato, las personas debían repetir la mayor cantidad de palabras posible justo después de escucharlas. Para el recuerdo diferido, debían repetirlas luego de cinco minutos, tras una tarea distractora. Ambas pruebas se calificaron en una escala de 0 a 10 puntos.
La soledad se evaluó con una versión abreviada de la escala UCLA, que incluye preguntas sobre la falta de compañía, sentirse excluido o aislado. A partir de estas respuestas, los participantes se clasificaron en niveles bajo, medio o alto de soledad.
El análisis también consideró variables como edad, sexo, estado de salud, actividad física, participación social, síntomas depresivos y enfermedades crónicas, con el fin de ajustar los resultados.
Según los autores, la evidencia indica que la soledad está asociada con un menor nivel inicial de memoria, pero no modifica su trayectoria a lo largo del tiempo. Esta distinción permite diferenciar entre factores que afectan el punto de partida cognitivo y aquellos que influyen en su evolución.
El estudio no reporta que la soledad acelere el deterioro cognitivo en este dominio específico, aunque reconoce que investigaciones previas han mostrado resultados diversos según el diseño y las variables analizadas.