
Un hombre de 33 años sobrevivió 48 horas sin pulmones en Estados Unidos gracias a un procedimiento médico inédito desarrollado por especialistas de la Universidad Northwestern. El paciente permaneció con vida mientras los médicos combatían una infección fulminante y aguardaban la llegada de órganos compatibles para un trasplante doble de pulmón.
El caso ocurrió en 2023 y los resultados se publicaron este 29 de enero en la revista científica Med, del grupo Cell Press. El informe describió el procedimiento como un hito clínico para pacientes con insuficiencia pulmonar catastrófica, quienes antes no tenían opciones terapéuticas.
Una carrera contra el tiempo
El paciente, residente del estado de Missouri y sin enfermedades previas, ingresó al Northwestern Memorial Hospital trasladado en avión. Ya recibía oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO), un soporte vital avanzado que se utiliza cuando los pulmones y el corazón no logran oxigenar el cuerpo.
El cuadro inició con una gripe por Influenza B. La enfermedad evolucionó de forma acelerada hacia una neumonía necrosante grave y una sepsis generalizada, pese a las terapias disponibles.
La infección bacteriana secundaria fue causada por Pseudomonas aeruginosa, resistente a casi todos los antibióticos, incluso a los carbapenémicos, considerados de último recurso. El daño fue extremo. Los pulmones comenzaron a destruirse de forma progresiva. El paciente entró en choque séptico, presentó falla renal y sufrió un paro cardíaco poco después de su ingreso. El equipo médico logró reanimarlo mediante maniobras de resucitación.
En este tipo de casos, la práctica habitual consiste en mantener soporte intensivo y esperar una posible recuperación pulmonar. Sin embargo, en esta situación, los pulmones se convirtieron en el principal foco de infección e inflamación. Esa condición provocaba el deterioro acelerado de otros órganos vitales.
La única posibilidad de supervivencia era un trasplante doble de pulmón. El problema era la inestabilidad del paciente. No resistía una cirugía inmediata de esa magnitud. Mantener los pulmones destruidos implicaba una muerte segura por sepsis.
Ante ese escenario, el equipo médico decidió realizar una neumonectomía bilateral, es decir, la extracción completa de ambos pulmones. La medida buscaba eliminar la fuente de la infección, aunque implicaba un desafío fisiológico crítico.
Sin pulmones, el corazón pierde el amortiguamiento natural de la circulación pulmonar. Esa condición puede provocar el colapso del ventrículo derecho, una caída abrupta de la presión arterial y una falla circulatoria en minutos.
Para enfrentar ese riesgo, los especialistas desarrollaron el Total Artificial Lung system (TAL), un sistema de pulmón artificial total. El dispositivo no solo oxigenó la sangre. También reprodujo la función de los pulmones en la dinámica circulatoria.
El sistema integró componentes tradicionales de la ECMO con innovaciones clave. Incluyó un desvío adaptativo de flujo que compensó la ausencia de la red vascular pulmonar. Ese mecanismo drenó el exceso de sangre del lado derecho del corazón y evitó aumentos peligrosos de presión.

El diseño incorporó circuitos dobles. Estos permitieron extraer la sangre venosa y devolverla oxigenada directamente al corazón. De esa forma, se mantuvo la estabilidad hemodinámica aun sin pulmones.
Los médicos enfrentaron otro desafío. Sin pulmones, el corazón puede desplazarse dentro del tórax. Esa situación compromete vasos vitales. Para evitarlo, los cirujanos utilizaron soportes internos temporales. Entre ellos, expansores de tejido llenos con suero fisiológico y una reconstrucción del pericardio. Estas medidas mantuvieron el corazón en posición adecuada hasta el trasplante.
Mejora rápida y trasplante exitoso
Los efectos de la extracción de los pulmones fueron evidentes en poco tiempo. En menos de 24 horas, el choque séptico comenzó a revertirse. Los niveles de lactato, un marcador de daño celular, descendieron de valores críticos a rangos normales. Los médicos suspendieron rápidamente los fármacos utilizados para sostener la presión arterial.
Durante 48 horas, el paciente vivió sin pulmones. Una máquina sostuvo la respiración y parte de la circulación. Cuando aparecieron pulmones compatibles para donación, el organismo ya estaba estable.
El trasplante doble se realizó con éxito por el equipo de Northwestern Medicine. Más de dos años después, el paciente retomó su vida cotidiana de forma independiente y mantiene una excelente función pulmonar.
El estudio aportó información científica relevante. Los pulmones extraídos pasaron por análisis moleculares avanzados. Las pruebas incluyeron transcriptómica espacial y estudios de célula única. Estas técnicas identificaron qué genes estaban activos en distintas zonas del tejido.
Los resultados evidenciaron una destrucción total. Los investigadores observaron la pérdida casi completa de células responsables de la regeneración pulmonar. También detectaron una proliferación intensa de células formadoras de cicatriz y la desaparición de la arquitectura normal del órgano.
Los hallazgos confirmaron que no existía posibilidad de recuperación, sin importar el tiempo de soporte intensivo.
Los autores reconocieron que se trata de una estrategia altamente especializada. Su aplicación se limita a centros con amplia experiencia en trasplantes, soporte extracorpóreo y cuidados intensivos multidisciplinarios permanentes.
El equipo espera que los principios del sistema descrito sirvan como base para desarrollar dispositivos más estandarizados. El objetivo es ampliar el acceso a este tipo de tratamiento en el futuro para pacientes con daño pulmonar grave.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
