
Un loro kea de Nueva Zelanda, una especie conocida por su inteligencia y comportamiento complejo, se convirtió en el macho dominante de su grupo pese a carecer de todo el pico superior. El caso quedó documentado en un estudio publicado en la revista Current Biology, liderado por investigadores de la Universidad de Canterbury y el Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona.
El ave, llamada Bruce, ya había llamado la atención en 2021 porque utilizaba pequeñas piedras como herramientas para acicalarse. Ahora, el nuevo trabajo mostró que también desarrolló una estrategia de combate inédita para imponerse frente a otros machos de su grupo social.
Los investigadores estudiaron durante cuatro semanas a 12 keas —nueve machos y tres hembras— en la reserva Willowbank Wildlife Reserve, en Nueva Zelanda. Registraron 227 interacciones agresivas, observaron disputas en estaciones de alimentación y sesiones de acicalamiento, además de analizar muestras de excremento para medir hormonas relacionadas con el estrés.
El análisis reveló que Bruce ganó todas sus interacciones de dominancia contra otros machos. Según explicó el investigador Alex Grabham en un comunicado de la Universidad de Canterbury, “todo lo que sabemos sobre las competiciones animales indica que el competidor más grande y mejor armado debería prevalecer”. Sin embargo, Bruce “era el macho alfa”, pese a ser el único individuo con discapacidad del grupo.
La clave estuvo en una técnica de lucha nunca observada antes en otros keas. Mientras las demás aves suelen morder hacia abajo el cuello de sus rivales, Bruce utilizaba su pico inferior como una lanza. Proyectaba la cabeza hacia adelante mediante movimientos rápidos del cuello o cargaba desde cierta distancia con carreras y saltos que aumentaban la fuerza del impacto, según detalló la Universidad Autónoma de Barcelona en otro comunicado.
El estudio encontró que Bruce atacaba con el pico más de cinco veces más que los otros machos. Sus golpes alcanzaban distintas partes del cuerpo, como la cabeza, alas, espalda y patas. Esa técnica desplazó a sus oponentes en el 73% de los casos, frente al 48% obtenido cuando utilizaba patadas.
La posición dominante también tuvo efectos sociales y fisiológicos. Bruce presentó los niveles más bajos de hormonas asociadas con el estrés y tuvo acceso prioritario a los comederos. Además, otros machos subordinados lo acicalaban y limpiaban el interior de su pico inferior para retirar restos que él no podía remover solo.
El artículo señala que este sería el primer caso documentado de un animal con discapacidad que alcanza y mantiene el estatus de macho alfa por sí solo, sin alianzas y gracias a una innovación conductual. Para los autores, el caso muestra cómo la flexibilidad del comportamiento puede modificar las desventajas físicas en especies con alta capacidad cognitiva.
