
El amor romántico no sería solo una experiencia emocional, sino un mecanismo evolutivo que ayudó a moldear la historia biológica y social de la especie humana. Esa es la tesis central de un artículo publicado en la revista Perspectives on Psychological Science, que analiza cómo el vínculo de pareja estable pudo facilitar la crianza prolongada, la cooperación social y el crecimiento del cerebro en los Homo sapiens.
El estudio, titulado Pair-Bonding, Romantic Love, and Evolution: The Curious Case of Homo sapiens, fue elaborado por investigadores de universidades de Nueva Zelanda, Canadá y Estados Unidos, entre ellas la Victoria University of Wellington y la University of Minnesota. El trabajo revisa evidencia de múltiples disciplinas, como psicología, neurociencia, antropología y biología evolutiva.
Los autores proponen que el amor romántico funciona como un “dispositivo de compromiso”. Según la revisión, esta emoción favorece la formación de parejas duraderas al reducir la búsqueda de nuevas parejas y promover conductas de cuidado, apego y cooperación. El artículo señala que el amor romántico es un fenómeno universal, presente en diversas culturas, y que muestra patrones conductuales, hormonales y neuropsicológicos específicos.
La investigación describe el amor romántico como una combinación de pasión, intimidad y compromiso, un modelo respaldado por estudios psicológicos previos. Estas dimensiones no solo se asocian con la satisfacción de la pareja, sino también con la estabilidad de las relaciones a largo plazo. El artículo indica que, aunque la intensidad sexual puede disminuir con el tiempo, el vínculo emocional y el compromiso suelen mantenerse elevados en muchas parejas.
Uno de los ejes centrales del análisis es la relación entre vínculo de pareja y crianza. A diferencia de otros primates, los humanos tienen una infancia prolongada que requiere grandes inversiones de tiempo, energía y recursos. El artículo sostiene que la crianza cooperativa —que incluye la participación del padre y otros miembros del grupo— habría sido posible gracias a relaciones de pareja relativamente estables.
El trabajo también vincula estos vínculos duraderos con la evolución de la inteligencia social. Mantener relaciones de largo plazo, coordinar el cuidado de los hijos y gestionar conflictos habría exigido habilidades cognitivas complejas, lo que pudo favorecer el aumento del tamaño cerebral y la capacidad de cooperación en los homininos.
Los autores examinan posibles objeciones a esta tesis, como la existencia de matrimonios arreglados, poligamia, divorcio e infidelidad. Según la revisión, estos fenómenos no contradicen la idea central, ya que el amor romántico y el apego de pareja se observan incluso en contextos culturales diversos y con distintos sistemas matrimoniales.
El artículo concluye que existe apoyo interdisciplinario para la idea de que el amor romántico, el vínculo de pareja y la crianza cooperativa desempeñaron un papel crucial en la evolución de Homo sapiens. No obstante, los propios autores advierten que la evidencia sobre el momento exacto en que surgieron estos rasgos en la evolución humana sigue siendo limitada.