Irene Rodríguez. 5 agosto
En Costa Rica, la vacunación contra la influenza para los adultos mayores es de las principales medidas de salud pública. En junio pasado, María del Carmen Bonilla, de 92 años, se vacunó. La enfermera Alexandra Bustamante le aplicó la inyección. Fotografía: Ángela Ávalos
En Costa Rica, la vacunación contra la influenza para los adultos mayores es de las principales medidas de salud pública. En junio pasado, María del Carmen Bonilla, de 92 años, se vacunó. La enfermera Alexandra Bustamante le aplicó la inyección. Fotografía: Ángela Ávalos

La vacuna contra la influenza no solo evita la gripe común.

Los adultos mayores que están vacunados contra este virus, pero están en una unidad de cuidados intensivos (UCI), tienen menor riesgo de morir que quienes no recibieron la dosis.

Además, estas personas tienen menores posibilidades de sufrir de coágulos o de sangrados en el cerebro.

Esta es una de las conclusiones de un estudio realizado por la Universidad de Aarhus y el Hospital Universitario de Aarhus, en Dinamarca. Estos resultados fueron publicados en la revista Intensive Care Medicine.

“Cada año, miles de personas de estas edades llegan a las UCI. Nuestro estudio señala que hubo menos muertes y menos complicaciones entre los pacientes que estaban vacunados contra la influenza. Esto soporta la evidencia de que este grupo de la población se debe vacunar”, manifestó a la prensa, Christian Fynbo Christiansen, uno de los investigadores.

En Costa Rica, los adultos mayores son parte de la campaña de vacunación que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) realiza todos los años. Los médicos son enfáticos en la importancia de que esta población se vacune.

Datos recopilados durante 11 años

El análisis danés tomó en cuenta los datos de casi 89.818 pacientes mayores de 65 años que estuvieron en cuidados intensivos. El período de análisis abarcó 11 años, entre 2005 y 2015.

Según el documento, muy pocos llegaron al centro médico por la influenza. Los investigadores vieron que sin importar cuál era la razón por la cual estaban hospitalizados, los que estaban vacunados tenían un 16% de riesgo de un accidente cerebrovascular hemorrágico, en otras palabras, de que estallara un coágulo en el cerebro y se produjera sangrado.

Este grupo también tenía un 8% menos de riesgo de morir durante el siguiente año.

“Los porcentajes pueden parecer poco, pero en condiciones críticas de salud, sí significan mucho”, expresó Christiansen.

“No podemos decir con una certeza del 100% que la vacuna es la única causa de que el riesgo de un accidente cerebrovascular o de morir sea menor, pero sí podemos ver que a los adultos mayores que fueron vacunados, les va mejor en una enfermedad crítica. Esto sugiere que más personas deberían recibir la vacuna”, concluyó.