Gracias a un nuevo tratamiento médico que implicó el autotrasplante de células madre, un grupo de pacientes con diabetes tipo 1 vivió normalmente entre uno y cuatro años sin necesidad de inyectarse insulina para controlar su nivel de azúcar en la sangre.
La investigación, realizada por la Universidad de Sao Paulo (en Brasil) y la Northwestern (en Estados Unidos), abre una nueva oportunidad para tratar esta enfermedad, que afecta a unas 200.000 personas en Costa Rica y a 180 millones en todo el mundo.
Azúcar en la sangre. La diabetes es una enfermedad caracterizada por concentraciones excesivas de azúcar en la sangre debido a que el organismo no produce suficiente insulina.
Cuando comemos, los alimentos se transforman en distintos compuestos, uno de los cuales es el azúcar. Este compuesto es absorbido y pasa a la sangre para posteriormente ingresar a las células, donde servirá como fuente de energía o se almacenará.
La hormona insulina, producida en el páncreas por las células beta, es la que permite que el azúcar entre y dote de energía a las células de nuestro cuerpo.
En los pacientes con diabetes tipo 1 el mismo organismo, por desórdenes del sistema inmunológico, mata más del 90% de las células beta. Tras ello, el páncreas produce poca o ninguna insulina.
Para suplir ese faltante, los diabéticos deben inyectarse la insulina hasta cuatro veces al día.
Solo alrededor del 10% de todos los diabéticos padecen la variante tipo 1 y usualmente la desarrollan antes de los 30 años.
Por su parte, en la diabetes tipo 2, el páncreas secreta insulina, pero el organismo desarrolla resistencia a sus efectos, por lo cual la producida es insuficiente.
El 90% de los pacientes diabéticos en todo el mundo padecen esta variante de la enfermedad y aparece en personas mayores de 30 años en la mayoría de los casos. Además, está relacionada con la obesidad: más del 80% de las personas con diabetes tipo 2 tiene sobrepeso.
El procedimiento. Según explicaron los investigadores en la última edición de la revista médica JAMA, lo primero que hicieron fue extraer de la médula ósea de cada uno de los pacientes células madre de la sangre. Estas son capaces de dar origen a todos los tipos de células de los que está compuesto ese vital fluido.
Los pacientes fueron 23 personas de entre 13 y 31 años, a quienes se les había diagnosticado recientemente la diabetes tipo 1.
Tras la extracción de sus células madre, fueron sometidos a radioterapia para eliminar su sistema inmunológico atacante de las células beta, productoras de insulina.
Después, a cada paciente se le inyectaron sus propias células madre de nuevo, las cuales esperaban que originaran un nuevo sistema inmunológico que no matara las células beta.
Los científicos afirman que 20 de los 23 pacientes “se liberaron de la insulina, 12 de manera permanente y ocho transitoriamente, por períodos hasta de cuatro años”.
Para descubrir si el cambio era duradero, los autores midieron los niveles del péptido C, que muestran cuán bien está produciendo el cuerpo insulina.
Esos niveles aumentaban “hasta 24 meses después del trasplante y se mantenían hasta por lo menos 36 meses”, dijeron.
Incluso en el grupo que tuvo que reiniciar la terapia con insulina hubo un incremento significativo de los niveles del péptido C, que duró al menos por dos años.