Irene Rodríguez. 1 diciembre, 2017
La población trans es de las más vulnerables al VIH, tanto en Costa Rica como en el mundo. / AFP PHOTO / STR
La población trans es de las más vulnerables al VIH, tanto en Costa Rica como en el mundo. / AFP PHOTO / STR

Una de cada cuatro mujeres trans de la Gran Área Metropolitana (GAM) porta el Virus de Imunodeficiencia Humana (VIH, causante del sida). Además, el 13% tiene sífilis.

Estos son dos de los resultados preliminares de la Encuesta de Comportamiento Sexual y Prevalencia de VIH e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), que fueron presentados la mañana de este viernes en el Hotel Holiday Inn en el centro de San José.

Las personas trans son aquellas que no se identifican con el género (masculino o femenino) que se les asignó al nacer con base en sus genitales.

La encuesta fue desarrollada por el Ministerio de Salud, la ONG HIVOS, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y el Consejo Nacional de Atención Integral al VIH y Sida (Conasida).

El análisis tuvo tres poblaciones principales de estudio: las mujeres trans, las trabajadoras del sexo y los hombres que tienen sexo con otros hombres.

Este viernes se presentaron conclusiones preliminares para los dos primeros grupos, pues aún se encuentra bajo análisis la tercera población.

El estudio tomó en cuenta a 259 mujeres trans, y, dentro de sus conclusiones, arrojó que el 24% tiene el VIH.

De esas seropositvas, el 46% tiene más de cinco años de haber sido diagnosticadas, el 20% no acude a revisiones médicas y el 30,6% no toma medicamentos antirretrovirales.

Ello pese a que la política de la CCSS es darle este tratamiento a todas las personas con diagnóstico del virus.

Además, se evidenció que el 26% no tiene educación o solamente logró terminar la primaria, y el 60% tiene "algo" de educación secundaria.

Solamente el 14% ha logrado llegar a las aulas universitarias.

En deuda

Para los investigadores, las conclusiones, aunque preliminares, ya denotan que las mujeres trans son una población desatendida por la sociedad.

Sida. La célula infectada por el VIH (verde), se une y contagia mediante sinapsis, células sanas (rojas). Foto Science para La Nación
Sida. La célula infectada por el VIH (verde), se une y contagia mediante sinapsis, células sanas (rojas). Foto Science para La Nación

“Debemos trabajar en procesos de sensibilización. Todavía hay profesionales de la salud que son insensibles con esta población y les manifiestan cierto rechazo. También debemos hacer más por educar en autocuidado y decirle a estas personas lo importante de cuidar su salud y de realizarse la prueba contra VIH y otras enfermedades de transmisión sexual”, destacó Gloria Elena Terwes, coordinadora del programa de prevención de normalización del VIH y de las infecciones de transmisión sexual de la CCSS.

Alejandra Acuña, coordinadora de Conasida, indicó que el estigma hacia la población trans y hacia el VIH ahuyenta a los ciudadanos de buscar atención en salud.

“Mucha gente, en general, no se acerca a pedir la prueba de VIH porque sufre los estigmas de los amigos o de la gente que está en el centro de salud. Temen hasta ser despedidos por eso”, enfatizó Acuña.

Dayana Hernández, presidenta de la Asociación Transvida, explicó que muchos de ellos viven discriminación desde todos los ámbitos sociales, por lo que se les dificulta obtener pruebas para VIH o conseguir atención médica.

“La encuesta es muy clara: el 80% no tiene una red de apoyo con familia o amigos, el 64% reporta múltiples rechazos, el 50% dice haber sufrido repudio en centros de salud, que es cabalmente donde se nos deberían atender nuestras dudas sobre la salud sexual y hacernos exámenes”, manifestó la activista.

El mal trato en los centros de salud es puesto en evidencia en la encuesta: solo el 40% se realizan la prueba contra VIH en un centro público. Seis de cada diez aprovechan iniciativas de ONGs.

A pesar de toda esta realidad, la investigación destacó que siete de cada diez mujeres trans sí tienen conocimientos de cómo prevenir el VIH.

Trabajadoras del sexo

La encuesta también exploró la prevalencia de infecciones de transmisión sexual en las trabajadoras del sexo de la GAM. De esta parte del estudio participaron 393 mujeres.

Allí se vio, que aunque la prevalencia del VIH es solo del 3%, sí hay datos que preocupan. Por ejemplo, el 21% denuncia que ha sido víctima de abuso o maltrato por ser trabajadora sexual, el 22% ha recibido ofensas de sus familiares o amigos, el 11% ha enfrentado maltrato en los servicios de salud y el 50,4% asegura ocultar su profesión cuando acude a consulta médica.

"El estudio evidenció que solo el 17,8% mostró un conocimiento adecuado de prevención y de vías de transmisión sexual", aseveró Berta Álvarez, una de las investigadoras.

Al respecto, Acuña, como representante de Conasida, aseguró que es mucho el trabajo de educación sexual que debe hacerse desde edades tempranas para evitar abusos y falta de conocimiento.

"En casi todas las poblaciones vimos que hay una media de 15 años de edad en el inicio de la vida sexual, en muchos casos con adultos. Esto es algo a lo que debemos prestar atención", concluyó Acuña.