Con la llegada del mes de enero, uno de los principales propósitos de Año Nuevo consiste en bajar de peso y así “recuperar la línea” perdida tras el exceso de comidas ingerido durante las últimas fiestas del 2010.
Sin embargo, bajar el peso ganado en ese corto periodo (un mes) puede tomar al menos tres meses y, en algunos casos, hasta un año.
Expertos consultados por
“Eso no es tan fácil. Hay personas a las que les es más fácil bajar de peso y en otras es mucho más lento. En esto influye el metabolismo, la forma en la que se absorbe la grasa y la constancia para hacer dieta y ejercicio.
Toma tiempo. Nadie puede pensar en bajar tres kilos en una semana; no hay recetas mágicas”, recalca la nutricionista Tatiana Martínez.
El especialista en educación física y fisiólogo del deporte José Moncada coincide con Martínez. “Cuando se trata de bajar de peso no podemos plantearnos metas irreales. Si se propone algo muy grande en poco tiempo, la persona va a frustrarse y desertar en los primeros seis meses. Quien desea bajar de peso se asesore con profesionales para ponerse pequeñas metas y cumplirlas de forma sana”, explicó.
No todo está en ‘cerrar la boca’. La parte psicológica es también importante en esta etapa.
Marcela León, experta en trastornos alimenticios, asegura que el primer paso es que la persona defina qué quiere lograr y luego trace un plan, preferiblemente de la mano de especialistas como nutricionistas, médicos y entrenadores físicos.
“Aumentar de peso es facilísimo y hay gente que cree que puede recuperarse y bajar de peso igual de rápido. Ahí es donde algunos recurren a cosas que le hacen daño a su cuerpo, como medicamentos, dietas extremistas y exceso de ejercicio”, señaló la psicóloga.
Problemas de autoestima o dificultades que promuevan la ansiedad tampoco ayudan.
De igual forma, Moncada explica que el ejercicio no ofrece buenos frutos sin dieta balanceada: “Quien comienza a hacer ejercicio siente más hambre y por ende, si no controla su alimentación, va a comer más grasa y obtener el efecto contrario al deseado (...) No comer es peor porque la poca cantidad de comida que le llega al cuerpo va a transformarse en grasa y no en músculo”, agregó.
Moncada agregó que las personas con factores de riesgo como fumadores, diabéticos, hipertensos u obesos deben consultar con un médico antes de comenzar una rutina. También deben hacerlo hombres mayores de 40 años y mujeres mayores de 45.
Para Martínez, prácticas como comer más despacio o tomar agua reducen más fácilmente la ansiedad y entonces la persona come menos. También es importante leer bien las etiquetas de los alimentos para cuidar la salud.