Irene Rodríguez. 30 septiembre
La tasa de contagio, también llamada tasa R, tiene que ver con cuántas personas podría infectar un portador del virus, esto no tiene que ver con la agresividad de la enfermedad o la forma de atención de esta. Fotografía: Rafael Pacheco
La tasa de contagio, también llamada tasa R, tiene que ver con cuántas personas podría infectar un portador del virus, esto no tiene que ver con la agresividad de la enfermedad o la forma de atención de esta. Fotografía: Rafael Pacheco

La tasa de contagio de covid-19 en Costa Rica cayó nuevamente esta semana y se ubica en su punto más bajo desde abril pasado, en 0,96.

Así lo señala el más reciente informe del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP-UCR), que cada miércoles mide cómo está la transmisión del virus causante de la pandemia.

Esta baja en la tasa de contagio se ha mantenido desde finales de agosto: hace tres semanas estaba en 1,16, luego bajó a 1,07 y hace una semana estuvo en 1,05.

La tasa de contagio, también llamada tasa R, indica a cuántas personas podría contagiar, en promedio, cada enfermo.

Si es igual a 1, cada persona enfermará, en promedio, a otra más, y esto mantendrá la infección constante. Si está en 2, en promedio, cada persona enfermará a dos más y la velocidad de transmisión se duplicará.

Lo ideal, por eso, es que esta cifra sea inferior a 1, que es señal de que el ritmo de casos nuevos va hacia la baja, lo que sucede este miércoles después de más de cinco meses de estar por encima de 1.

Un índice de 0,96 quiere decir que un individuo con el virus podría transmitirlo a 0,96 personas en promedio. O, visto de otro modo, 100 personas que porten este patógeno podrían dar origen a una generación de 96.

Aun cuando estos números son esperanzadores, debemos tomar en cuenta que cuando los casos activos se cuentan por miles, como ocurre en este momento, cada 1.000 casos activos podrían significar un promedio de 960 casos más. Aún cuando sean menos, sí representan posibles presiones para el sistema de salud.

Este índice no tiene que ver con la cantidad de casos, sino con la velocidad de transmisión o la velocidad con la que se propaga el virus. Tampoco mide cuán agresivo es, sino cómo es su movimiento y evolución en determinado lugar.

Los investigadores del CCP-UCR advierten que R es un factor muy volátil y puede experimentar grandes cambios en muy poco tiempo.

El análisis para este 30 de setiembre toma en cuenta que estos contagios se dieron aproximadamente el 24 de setiembre. Esto se basa en que el periodo de incubación del virus (tiempo que transcurre entre la infección y los primeros síntomas), que en promedio está en seis días.

“La tasa R parece haber alcanzado el umbral clave de R=1 hacia el 15 de setiembre. Al llegar a este umbral Costa Rica habría también alcanzado el pico de la curva epidémica”, señalan los investigadores, liderados por el demógrafo Luis Rosero.

¿Pasamos el pico de la ola pandémica?

El análisis explica que, usualmente, una epidemia sigue una curva con forma de campana, con un pico en algún momento del tiempo y luego una caída que con frecuencia puede ser seguida de repuntes.

“El pico se alcanza cuando la tasa R disminuye hasta ser R = 1, tal y como ha ocurrido en Costa Rica a mediados de setiembre. Costa Rica parece que llegó al pico de la pandemia y ya está en la fase de disminución del número de nuevas infecciones", cita el análisis.

Según el informe, Argentina y Costa Rica son los últimos países de Latinoamérica a en alcanzar el pico de esta ola pandémica.

¿Qué sucederá a partir de ahora? Rosero y su equipo explican que se podrían dar diversas dinámicas.

“Luego de alcanzar el pico epidémico, a Costa Rica le puede esperar una lenta disminución de los casos, como en Panamá y Brasil, o una caída más acelerada como en Colombia y Puerto Rico. También puede presentarse un repunte o nueva ola epidémica como el que se observa actualmente con gran intensidad en Puerto Rico, o como el ocurrido en Perú luego de una temprana primera ola”, argumentan los analistas.

Por zonas

El CCP-UCR también analiza los diferentes cantones del país para ver dónde están las zonas de más alta y de más baja transmisión.

La mayor parte de las subregiones del país muestran tasas inferiores a 1. Sin embargo, hay excepciones.

Las tasas de transmisión más alta rondan el 1,15 y se ubican principalmente en la costa pacífica central y norte (Santa Cruz, Cañas, Puntarenas) y en la zona sur (Buenos Aires y Pérez Zeledón).

Sin embargo, el reporte recalca que esto no quiere decir que estos lugares tengan una explosión de casos o sea un factor de preocupación mayor.

“Es importante notar que estas subregiones con R alto son al mismo tiempo lugares en donde la pandemia se ha mantenido a un nivel bajo”, subraya el documento.

Las zonas con menor tasa de transmisión se ubican en Acosta, las zonas rurales de Desamparados, Aserrí y Corralillo, y también hacia el sur del país, en Coto Brus y Golfito.

Posibles escenarios futuros
Según las proyecciones del CCP-UCR no se llegaría al límite de capacidad de las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI). Foto: Cortesía Hospital México
Según las proyecciones del CCP-UCR no se llegaría al límite de capacidad de las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI). Foto: Cortesía Hospital México

Los investigadores trabajan con posibles escenarios de qué sucedería si se mantiene la tendencia actual y qué pasaría en un contexto más optimista si la tasa baja, o más pesimista si la tasa sube.

En el escenario 1, la tendencia se mantiene y R sigue bajando lentamente hasta llegar a 0,8. De entrada, los investigadores dicen que este es el escenario más probable, pero no ocultan su preocupación.

“Dentro de un mes estaríamos con reportes de 700 casos diarios, es decir una cifra más manejable que la actual pero que aún mantendría una presión problemática sobre los servicios hospitalarios de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)”, indica el CCP-UCR.

En este escenario, dentro de un mes, el 30 de octubre, se tendría un total de 1.400 fallecidos y habría menos de 500 hospitalizados, unos 200 de ellos en cuidados intensivos, lo cual está por debajo del nivel de saturación (hay 360 camas de cuidados intensivos, según la CCSS).

En el escenario 2 u optimista, la tasa de contagio bajaría a 0,7 y se tendrían unos 500 casos para finales de octubre. Sin embargo, esto también genera preocupaciones en los autores, pues costaría controlar el brote. Para ello, lo ideal sería volver a tener de 100 a 200 casos diarios.

En el escenario 3, o pesimista, R continuaría en crecimiento hasta llegar a 1,15, esto significaría que se tendrían 1.500 casos por día.

Sin embargo, este último escenario es más difícil de conseguir. Este se daría si las personas bajan la guardia y hacen mal uso de las mascarillas.

¿Dónde es más posible contagiarse? El ‘índice baby shower’

El análisis del CCP-UCR señala desde este setiembre el llamado “índice baby shower”, que enmarca a los distritos en los que una reunión de 20 personas es de mayor riesgo para contagios.

“Hemos estimado la probabilidad de que en una reunión de 20 personas (un baby shower, una boda, una reunión de trabajo, un seminario, un bar y similares) provenientes del distrito en cuestión, al menos una persona se encuentre activamente infectada. En esta estimación, con propósitos ilustrativos, se asumió que no hay cuarentena, que por cada caso detectado hay dos personas sin síntomas y que la duración media de la enfermedad es de dos semanas”, proponen los investigadores.

Los investigadores señalan que hay 22 distritos en el país donde el riesgo de contagio en una reunión como estas es mayor.

La lista la encabezan el distrito central de Alajuelita, Tapezco, en Zarcero y Pavas, en San José. En estos lugares, la probabilidad de que en una reunión de 20 personas haya un portador del virus es superior al 50%.

Le siguen Tirrases de Curridabat, San Jerónimo de Esparza, San Josecito de Alajuelita y San Rafael del cantón central de Alajuela, todos con una probabilidad que ronda el 45%.

De acuerdo con el CCP-UCR, esto se hace porque un índice R creciente no quiere decir mayores posibilidades de contagio, solo una transmisión creciente.

“Una localidad puede presentar una elevada tasa R pero en un contexto de muy pocos casos, como ocurre al inicio del brote epidémico. Mientras otra localidad puede estar infestada de gran cantidad de casos pero tener al mismo tiempo una baja tasa R, como ocurre hacia el final de la curva epidémica cuando quedan pocas personas susceptibles de infectarse”, explican los investigadores.