
Permanecer 36 horas sin ingerir alimentos provoca cambios metabólicos relevantes en el organismo. Estudios científicos señalaron que el cuerpo modifica su fuente de energía, activa mecanismos de reciclaje celular y produce sustancias asociadas con el control del apetito y la energía mental.
Esta práctica forma parte de esquemas de ayuno intermitente, un método que restringe el tiempo de alimentación y que ganó popularidad en los últimos años por sus posibles efectos en el metabolismo.
El ayuno intermitente y la restricción calórica
El ayuno intermitente consiste en alternar periodos de alimentación con lapsos prolongados sin comida. Una de sus variantes más estrictas implica pasar hasta 36 horas sin realizar ninguna comida sólida.
Según el investigador Adam Collins, de la Universidad de Surrey, este tipo de ayuno se diferencia de la restricción calórica diaria, en la cual la persona reduce la cantidad de calorías todos los días. En el ayuno, el cambio principal radica en el tiempo sin comer y no en la cantidad diaria de alimentos.
Collins explicó en una entrevista publicada por The Guardian que esta abstinencia obliga al cuerpo a utilizar sus reservas internas de energía, en especial la grasa, en lugar de los carbohidratos habituales.
Uso de grasa como fuente principal de energía
Investigaciones compararon personas que realizaron un ayuno de 36 horas con otras que siguieron una dieta tradicional o una restricción calórica. Los resultados indicaron que, entre más prolongado fue el ayuno, mayor resultó el cambio hacia la quema de grasa corporal.
Este proceso ocurre cuando el organismo agota sus reservas inmediatas de glucosa y necesita recurrir a fuentes alternativas para mantenerse activo.
Flexibilidad metabólica
El ayuno de un día y medio también se asoció con la llamada flexibilidad metabólica. Este concepto describe la capacidad del cuerpo para adaptarse a distintas fuentes de energía según la disponibilidad de alimentos.
De acuerdo con Collins, esta adaptación permite enfrentar mejor periodos de exceso alimentario, inactividad física o estrés, aunque sus efectos no son iguales en todas las personas.
Autofagia celular
Otro efecto relacionado con el ayuno prolongado es la autofagia, un proceso mediante el cual las células descomponen componentes dañados y los reutilizan. El especialista explicó a The Guardian que este mecanismo funciona como un sistema interno de reciclaje celular.
Estudios en animales sugirieron beneficios en el envejecimiento y el daño del ADN. Sin embargo, los expertos aclararon que no existe certeza científica de que estos efectos se reproduzcan de la misma forma en humanos.
Producción de cetonas y efectos mentales
Durante el ayuno, el cuerpo produce cetonas, sustancias asociadas con la reducción del apetito y posibles cambios en la claridad mental. Collins señaló que, incluso tras 36 horas sin comer, los niveles de cetonas aumentan, pero no alcanzan valores elevados.
Sobre los efectos cognitivos, la evidencia científica no mostró consenso. Algunos análisis sugirieron mayor enfoque mental, mientras otros no identificaron cambios relevantes.
Quiénes no deben ayunar
El ayuno prolongado no resulta adecuado para todas las personas. Especialistas advirtieron que mujeres embarazadas y personas con trastornos de la conducta alimentaria no deben intentar esta práctica.
En el caso de personas con prediabetes, el ayuno requiere supervisión profesional, debido a cambios temporales en la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
