El chicasquil, el zorrillo y las hojas de chaya estuvieron en la mesa de nuestros abuelos como plato principal. Picadillos, acompañamientos para el arroz y gallos con estas hojas eran algo de todos los días, y sus plantas se cultivaban en muchos jardines; pero la tradición se perdió. Muchos se “olvidaron” de ellos.
Con esta pérdida, se fueron muchos valores nutricionales. Estas hierbas tienen altos niveles de proteína, fibra y antioxidantes, valores que previenen enfermedades y fortalecen el cuerpo.
A fin de recuperar estas plantas y determinar sus beneficios para la salud, se unieron expertos del Instituto de Investigaciones Farmacéuticas (Inifar) y del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA), ambos de la Universidad de Costa Rica (UCR); la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional (UNA) y el Centro Internacional de Investigaciones Agronómicas para el Desarrollo de Francia (CIRAD).
“El tico promedio ya se olvidó de estas hojas, y con el olvido se perdieron nutrientes muy valiosos. Estas plantas tienen valores más altos que mucho que lo que comemos todos los días: son como ‘vacas verdes’ por su cantidad de proteína”, explicó Luis Jorge Poveda, investigador de la UNA.
Al rescate. El proyecto se inició con el análisis de tres plantas: el chicasquil ( Cnidoscolus aconitifolius ), las hojas de chaya ( Cnidoscolus chayamansa ) y el zorrillo ( Cestrum racemosum ). Luego de recolectar las hojas, se hicieron análisis químicos en el laboratorio del CITA para determinar los componentes nutricionales y así saber el nivel de antioxidantes, fibra, proteína y carbohidratos.
Los primeros resultados indican que el chicasquil y el zorrillo tienen niveles de fibra más altos que frutas como el higo y la anona, considerados muy ricos en fibra.
Además, la proteína del zorrillo es similar a la de leguminosas como el frijol o las arvejas. El nivel de antioxidantes es alto en la chaya y el chicasquil. El chicasquil tiene 564 ORAC (unidad de medición de antioxidantes), y la chaya, 614 ORAC. Estos valores son superiores a los de frutas como el jorco o el borojó.
“Los primeros datos nos dicen que estas hojas son alimentos funcionales; es decir, que van más allá de dar nutrientes y protegen de enfermedades”, explicó Ana Mercedes Pérez, investigadora del CITA.
Aún hacen falta más estudios para determinar el valor completo de estas hojas, pero los primeros datos confirman que es importante que regresen a la mesa de tico.
“La ingesta de estas plantas podría fortalecer el sistema inmunitario, pero debemos investigar más sus propiedades nutricionales, para motivar así más el consumo de estas hojas”, dijo Gustavo Rojas, investigador de la UCR.