
Un estudio de investigadores del Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, evidenció que la mayoría de los pacientes con hipertensión no realiza mediciones adecuadas de la presión arterial en el hogar, incluso cuando cuenta con dispositivos gratuitos, educación y acompañamiento personalizado.
La investigación, publicada en JAMA Cardiology, analizó la participación de personas inscritas en un programa de monitoreo remoto de la hipertensión. Los datos indicaron que el control domiciliario sigue siendo bajo, a pesar de las recomendaciones clínicas y de un mayor acceso a la atención médica.
Las guías de la Asociación Americana del Corazón recomiendan que los pacientes con hipertensión realicen dos mediciones consecutivas, con un minuto de diferencia, dos veces al día, durante un máximo de siete días. Este procedimiento permite obtener un promedio más confiable antes de una consulta médica.
Investigaciones previas señalaron que las mediciones realizadas en casa suelen ser más precisas que las tomadas en el consultorio, donde factores como el estrés o la ansiedad pueden alterar los resultados. Según los especialistas, múltiples lecturas domiciliarias brindan una visión más cercana a la presión arterial real del paciente y facilitan un ajuste más efectivo del tratamiento.
El estudio incluyó a 3.390 pacientes, inscritos entre setiembre de 2018 y junio de 2022, en un programa que buscaba evaluar si la monitorización remota podía reducir la presión arterial. Todos los participantes recibieron capacitación y tensiómetros gratuitos. El objetivo consistía en completar 28 lecturas semanales, las cuales se transmitían de forma automática a plataformas digitales para su seguimiento clínico.
El análisis principal mostró que los pacientes que sí realizaron el monitoreo y alcanzaron un nivel de mantenimiento lograron descensos en la presión arterial. Estos cambios se asociaron con una reducción del 40% en el riesgo relativo de eventos cardiovasculares mayores y de mortalidad por cualquier causa.
Sin embargo, un análisis secundario se enfocó en la participación real de los pacientes. Los investigadores clasificaron el nivel de mediciones realizadas en siete días. La participación fue nula en el 32,7% de los casos. Un 14,3% presentó participación baja. Un 18,2% alcanzó un nivel intermedio. Solo el 34,8% logró una participación alta, cercana a lo recomendado por las guías clínicas.
Ante estos resultados, los autores destacaron la necesidad de dispositivos más prácticos y fáciles de usar, similares a los sistemas de monitoreo continuo de glucosa utilizados en diabetes. El objetivo sería recopilar lecturas de presión arterial de forma pasiva y reducir la carga diaria para los pacientes.
Las futuras investigaciones se centrarán en identificar las barreras específicas que dificultan el monitoreo en casa. Además, los científicos analizan cómo varían los resultados del tratamiento entre pacientes que utilizan tensiómetros tradicionales y aquellos que emplean nuevos sistemas portátiles de monitorización continua, algunos aún en proceso de aprobación por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.

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