Irene Rodríguez. 20 marzo
La pastilla DMAU busca que la producción de esperma se reduzca y esto evite embarazos. Fotografía: Universidad de Montreal
La pastilla DMAU busca que la producción de esperma se reduzca y esto evite embarazos. Fotografía: Universidad de Montreal

La ciencia se acerca más a conseguir la primera píldora anticonceptiva para hombres. Una cápsula experimental ya muestra resultados preliminares que los científicos describen como "satisfactorios".

El posible fármaco fue presentado la tarde del domingo pasado en la Reunión Anual de la Asociación Estadounidense de Endocrinología, que se celebra esta semana en Chicago.

El principio activo se conoce como dimendrolona undecanoato y se le conoce popularmente como DMAU. ¿En qué consiste? Funciona similar a una píldora femenina: una combinación hormonal que busca bajar la acción que provoca embarazos.

En este caso, se combina un andrógeno (hormona masculina), específicamente testosterona, con la progestina (hormona hecha en laboratorio que busca emular la progesterona femenina).

"LA DMAU es un paso grande hacia el desarrollo de una 'píldora masculina' que pueda tomarse todos los días. Muchos hombres dicen que prefieren una pastilla diaria que inyecciones que actúen por uno o tres meses o geles que puedan colocarse en el pene –ambas propuestas de anticonceptivos también están bajo líneas de investigación–", dijo a la prensa Stephanie Page, investigadora de la Universidad de Washington en Seattle y coordinadora del ensayo clínico.

Esto, según la investigadora, también representaría que la responsabilidad de la anticoncepción sea más repartida entre la pareja.

Hasta el momento, diversos ensayos clínicos no han logrado dar con una pastilla o inyectable propicios para el sexo masculino, dado que ellos no tienen un ciclo hormonal como el de las mujeres.

Para el urólogo costarricense Andrés Arley, esta línea de investigación lleva años y sí hay evidencia que respalda el darle testosterona a los hombres para evitar el embarazo de sus parejas, pero estos datos no han logrado controlar aún los efectos secundarios.

"Se sabe que la testosterona de suplementación (la que se toma o inyecta) suprime la producción de espermatozoides. Al inyectarla o aplicarla en gel, automáticamente el conteo cae a cero", expresó el especialista.

Las opciones para los hombres hoy se limitan al condón o a espermicidas y a la vasectomía (procedimiento quirúrgico), pero esta última alternativa es un método más definitivo (no reversible).

Otras de las razones por las cuales no se había logrado dar con una pastilla masculina, según Page, es que las píldoras de testosterona que se han probado hasta el momento, causaban inflamación y problemas en el hígado.

Arley agrega: "con el tiempo se desarrolla atrofia testicular (los testículos disminuyen su volumen), se puede acelerar la calvicie, aparición de acné, aumento en los niveles de hemoglobina, entre otros".

Además, otro de los problemas con las pastillas anteriores de testosterona es que su acción se disolvía muy rápido en el cuerpo, por lo que era necesario tomar más de una dosis al día para mantener la posible acción anticonceptiva.

Para evitar que la DMAU se disipe muy rápido en el cuerpo, Page y sus colaboradores agregaron a la formulación de la cápsula el undecanoato. Este es un ácido grasoso de cadena larga que por sus características hace que la absorción en el organismo sea más lenta y con ello se tenga la esperanza de una anticoncepción que se prolongue durante todo el día.

Arley agrega: "el undecanoato de testosterona existe en este momento para su uso, pero su indicación es el síndrome de deficiencia hormonal del adulto mayor y no como anticonceptivo".

100 hombres de prueba

Los investigadores del Centro Médico de la Universidad de Washington y de Centro Médico Harbor-UCLA en Torrance, California, reclutaron a 100 hombres sanos entre los 18 y los 50 años.

Los científicos probaron tres tipos de cápsulas DMAU: de 100, 200 y 400 miligramos (mg). Cada grupo de dosis incluía de 17 a 20 personas asignadas aleatoriamente.

Así, entre 12 y 15 tomaron DMAU y a cinco de cada grupo se les asignó un placebo (una pastilla que lucía completamente igual, pero que no contenía los ingredientes activos).

Quienes recibieron la DMAU la consumieron de dos formas: en polvo dentro de la cápsula, o bien, el polvo combinado con aceite de castor. La idea era ver cuál tenía una mejor absorción en el cuerpo y era más eficaz.

Los participantes tomaron la cápsula experimental o el placebo durante 28 días. Lo hicieron mientras consumían una comida alta en grasas (el 50% de las calorías de dicha alimentación provenían de la grasa).

Según explicó Page, el ácido en el mecanismo de acción de la DMAU requiere de la comida para ser procesado por el cuerpo y así ser eficaz.

Un total de 83 hombres completó todas las tomas de pastillas, y, además de eso, se le tomaron muestras de sangre, hormonas y colesterol. Estos exámenes se hicieron el primer día, antes de tomar la primera pastilla y el último día al finalizar la prueba.

Quienes ingirieron la dosis de 400 mg mostraron una "supresión marcada" de los niveles de testosterona y de dos hormonas que se requieren para la producción de espermatozoides. Page indicó que estos niveles bajos son suficientes para indicar anticoncepción.

Tanto quienes tomaron la cápsula solo con polvo como quienes la tomaron diluida con aceite de castor tuvieron el mismo resultado, pero el aceite sí retrasó la absorción en el organismo.

"Aún a pesar de los niveles bajos de circulación de testosterona, muy pocos sujetos reportaron síntomas de deficiencia de testosterona (baja en el deseo sexual, disfunción eréctil, fatiga, depresión, y cambios en la musculatura)", indicó Page al presentar los resultados.

Sin embargo, todos los participantes que tomaron la DMAU sí subieron de peso y bajaron sus niveles de colesterol HDL (popularmente conocido como "colesterol bueno").

Sin embargo, estos cambios fueron leves. La función del hígado y los riñones se mantuvo saludable en todos los participantes.

"Estos son resultados sin precedentes en el desarrollo de un prototipo de píldora masculina. Se necesitan aún más estudios a más largo plazo y con mayor cantidad de personas. Ya los estamos desarrollando, con la esperanza de confirmar si una dosis diaria de DMAU puede bloquear la producción de esperma y así evitar embarazos", aseveró Page.

Tanto este estudio inicial como el que ya se lleva a cabo en una población mayor, cuentan con el apoyo de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) y el financiamiento del Instituto Nacional Eunice Kennedy Shriver para la Salud del Niño y el Desarrollo Humano.

Para Arley, este número aún es muy pequeño como para augurar resultados definitivos: "el estudio es bastante limitado, por ser una población escasa (100 pacientes) y aún no tiene una aprobación formal para su uso".

Otros intentos de anticoncepción masculina

Este no es el primer intento que se lleva a cabo para desarrollar una anticoncepción masculina que tenga un mecanismo de administración parecido al que tienen las mujeres con las pastillas o inyecciones hormonales.

Por ejemplo, la Fundación Parsemus en Alemania busca desarrollar un gel anticonceptivo. Hasta el momento, este es probado en conejos, uno de los mamíferos con mayor fertilidad.

Este producto, llamado Vasagel, tiene como objetivo bloquear el "viaje" de los espermatozoides hacia la eyaculación. Este gel se inyecta en los conductos deferentes, las vías por la que los espermatozoides fluyen desde los testículos. El producto, entonces, forma una especie de pared que impide el paso de los espermatozoides.

Este es Vasalgel, el gel que busca bloquear la salida de los espermatozoides. Fotografía: Fundación Parsemus.
Este es Vasalgel, el gel que busca bloquear la salida de los espermatozoides. Fotografía: Fundación Parsemus.

Así, cuando el hombre eyacula, sus espermatozoides no sobrepasan la barrera y son absorbidos por el cuerpo. El efecto duraría cerca de un año, pero si la persona decidiera tener hijos antes, se le inyectaría una solución con otros químicos para destruir la pared.

De igual manera, en China se realizan pruebas de una posible inyección de testosterona que se aplica una vez al mes, pero sus resultados aún no han sido concluyentes.

La genética también es clave para buscar una posible solución para la anticoncepción masculina. Investigadores de la Universidad Estatal de Michigan, en EE. UU., publicaron en octubre pasado sus conclusiones.

El reporte, en la revista Nature Communications, describe cómo los investigadores lograron "silenciar" en ratones, un gen clave en la producción del esperma.

Vieron que sin un gen llamado PNLDC1, los mamíferos pierden la habilidad para producir espermatozoides y esto podría llevar a esterilización. Sin embargo, los científicos aún deben verificar si esta se daría por un período de tiempo corto (menos de tres meses) o si sería más definitiva. La respuesta es medular en el caso de hombres que en este momento no buscan hijos, pero sí desean tenerlos a futuro.

Además, desde el 2016, la Universidad de Virginia, en EE. UU., trabaja con una enzima que es clave para la función del esperma. Si esta enzima está en poca cantidad, los espermatozoides no alcanzan la suficiente velocidad como para fecundar el óvulo.

La meta de este grupo de científicos es lograr una pastilla que baje los niveles de dicha enzima en los testículos, y así estos no alcancen la motilidad (velocidad) necesaria para fecundar el óvulo y producir un embarazo.

Esta píldora no funcionaría con hormonas, por lo que los efectos secundarios serían menores. Además, se puede trabajar para que el efecto sea diario y los hombres puedan tomar una pastilla al día, de la misma forma en que lo hacen hoy las mujeres.