
La llegada de un bebé a una casa trae bendiciones y apuros, pero cuando la cantidad de niños supera los estándares de la naturaleza, los padres deben ingeniárselas para sobrevivir en su labor.
Esta es la experiencia que comparten los padres de los tres quintillos inscritos en el Registro Civil en los últimos cinco años. Las tres parejas fueron pacientes de la Clínica Fecundar, propiedad del doctor Ariel Pérez.
En el 2005, en el Hospital México, nacieron los quíntuples de Silvia Araya y José Cardona. Ambos reconocen que se apoyaron en una fecundación in vitro en Panamá para lograrlo. Uno de los bebés falleció.
En el 2006 llegaron quintillizos a la familia de Priscilla Vílchez y Víctor Trejos. Vílchez concibió gracias a una terapia de estimulación de sus ovarios. Dos de sus bebés fallecieron.
Los últimos quintillizos de ese periodo nacieron en el 2007 como resultado de una inseminación artificial. Sus progenitores son Gabriela Rodríguez y Genner Guzmán. “La idea era tener un hijo. Cuando me dijeron que eran cinco a uno le viene a la cabeza el símbolo de colones. Es un golpe psicológico terrible”, manifestó Guzmán, de 40 años.
Todos estos padres son claros al admitir que adoran a sus hijos y que volverían a practicarse el procedimiento porque: “Cuando uno los ve jugar en la casa, sabe que valió la pena”, expresó Araya.
Sin embargo, ellos advierten que las dificultades son parte de los resultados. Vílchez y Guzmán se cuestionan si fueron irresponsables al no informarse mejor de los riesgos que padecieron. “Logré lo que quería, pero a veces siento un poco de culpa”, dijo.
Esta madre de 38 años, estuvo muy delicada en dos ocasiones. Una porque el consumo de hormonas favoreció que se le llenaran los pulmones de agua y otra tras el parto.
Además, a los tres días murió uno de los bebés y a los tres meses, otro. “Otro de mis hijos aún no camina”, explicó.
“No se trata de culpar al médico porque, al final, uno logró su objetivo de tener hijos. Lo que digo es que hay que conocer y valorar los riesgos porque enterrar a un bebé es muy fuerte”, dijo.