
El hábito de tomar un vaso de agua antes de acostarse resulta común en muchos hogares. Sin embargo, una nutricionista señaló que esta práctica no es aconsejable y explicó los motivos durante una intervención televisiva.
La especialista indicó que ingerir agua antes de dormir puede interferir con la digestión nocturna. Según explicó, el líquido diluye los jugos digestivos y dificulta el proceso del aparato digestivo durante la noche.
La profesional recomendó evitar el consumo de agua antes de acostarse, sobre todo cuando la cena resulta abundante. Detalló que la hidratación debe distribuirse a lo largo del día y preferiblemente antes de las comidas. La cantidad diaria sugerida oscila entre 1,5 y 2 litros cada veinticuatro horas.
La hora ideal para la cena
Consultada sobre el mejor momento para la última comida, la nutricionista afirmó que la cena ideal ocurre alrededor de las 8 p. m. Posteriormente, aconsejó compartir tiempo en familia y luego ir a dormir.
La experta recalcó que la cena debe ser liviana. Explicó que los alimentos pesados se digieren mejor durante el día y no en la noche, cuando el cuerpo se prepara para el descanso.
También señaló la importancia de reducir lácteos y grasas en la noche, como leche, crema y manteca. Estos productos ralentizan la digestión y afectan la calidad del sueño.
La nutricionista recordó que el aparato digestivo funciona de forma continua y no se detiene durante el descanso nocturno.
Consejos para una mejor digestión
Sobre la asimilación de los alimentos, la especialista pidió atención a las grasas consumidas en la cena, en especial las procesadas. Indicó que el cuerpo no las reconoce con facilidad.
Recomendó esperar al menos una hora después de cenar antes de acostarse. Añadió que comer de forma saludable suele implicar un mayor costo económico frente a opciones ultraprocesadas.
El momento adecuado para cada nutriente
Durante su exposición, la nutricionista explicó que el desayuno debe incluir proteínas y una cantidad moderada de grasas saludables. Los hidratos de carbono también resultan útiles, aunque dependen del nivel de actividad física.
Indicó que los hidratos de carbono funcionan mejor antes de entrenar y no cuando la persona permanece varias horas sentada, como en trabajos de oficina.
La especialista también alertó sobre la alimentación infantil. Señaló que algunos padres asocian galletas y jugos con energía, cuando en realidad aportan grandes cantidades de azúcar. Estos productos contienen jarabe de maíz de alta fructosa, el cual provoca picos de glucemia y fomenta conductas adictivas.
Alimentación y estado de ánimo
La nutricionista explicó la relación entre emociones y consumo de hidratos de carbono. Indicó que en estados de tristeza o enojo, las personas suelen preferir alimentos ricos en carbohidratos por la sensación inmediata de placer.
Advirtió que este comportamiento genera un círculo vicioso, ya que el bienestar es temporal y conduce a repetir el consumo ante cada malestar emocional.
Finalmente, recordó que los alimentos naturales como frutas, verduras, huevos y carne existieron desde antes del ser humano moderno. Como referencia nutricional, indicó que se pueden consumir hasta cuatro yemas por día.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
