
La ingeniera y corredora de bienes raíces Lorenna Rocha, de 40 años, vivió una complicada situación médica en Florianópolis, Santa Catarina, Brasil. Durante meses sufrió dolores abdominales y sangrados vaginales. En varias consultas médicas, recibió la misma respuesta: los síntomas eran consecuencia del posparto y de la adaptación al dispositivo intrauterino (DIU).
La explicación no convencía a Lorenna. Ella insistía en que algo no estaba bien. Después de múltiples exámenes, finalmente obtuvo una respuesta. Tenía dos DIU dentro de su cuerpo. Uno permanecía en el útero y otro perforó el órgano hasta llegar al intestino.
La mujer contó a la revista Crescer que sintió indignación al conocer el diagnóstico porque durante meses aseguró que los dolores eran anormales y, según dijo, nadie tomó en serio sus advertencias.
Una historia marcada por pérdidas antes de convertirse en madre
Lorenna explicó que atravesó varios embarazos fallidos antes de formar su familia. Sufrió dos abortos espontáneos, un embarazo anembrionario y un embarazo ectópico que obligó a extraer una trompa de Falopio. Además, perdió otro embarazo después de contraer dengue.
En mayo de 2023 descubrió una nueva gestación. Según relató, tanto ella como su esposo recibieron la noticia con mucha alegría porque consideraban al bebé como su “bebé arcoíris”. El embarazo avanzó sin mayores complicaciones y en enero de 2024 nació Ravi.
Dos meses después del parto, mientras acudían a vacunar al bebé, una médica recomendó colocar un DIU de cobre. El dispositivo fue insertado ese mismo día.
Lorenna afirmó que únicamente le indicaron regresar después del primer ciclo menstrual y que no recibió instrucciones para realizar ultrasonidos que confirmaran la correcta posición del DIU.
Quedó embarazada pese al DIU
La menstruación nunca llegó. En enero de 2025, durante la celebración del primer cumpleaños de Ravi, Lorenna comenzó a sentirse mal y acudió al hospital. Ahí descubrió que tenía nueve semanas de embarazo.
La mujer explicó que se trató de un embarazo de alto riesgo debido a la presencia del DIU. Además, durante los primeros meses contrajo toxoplasmosis y enfrentó atrasos en el tratamiento por problemas con el seguro médico.
En julio de 2025 se realizó un ultrasonido que, según indicó, mostraba el dispositivo ubicado en el cuello uterino.
El 24 de agosto de 2025 nació Ayla mediante parto natural. Lorenna relató que el nacimiento ocurrió rápidamente y que la bebé nació menos de una hora después del inicio del trabajo de parto.
Después del parto, los médicos no encontraron el DIU. Un ultrasonido realizado al día siguiente concluyó que posiblemente el dispositivo salió durante el nacimiento sin que la paciente lo notara.
Sin embargo, el DIU seguía dentro de su cuerpo.
Pasó meses con dolores y sangrados
En octubre de 2025, Lorenna decidió colocarse un nuevo DIU de cobre. Según contó, esta vez recibió más información sobre el procedimiento y presentó el examen que señalaba que el dispositivo anterior ya no estaba en el organismo.
Aun así, los dolores y sangrados continuaron. La paciente aseguró que dos médicos atribuyeron los síntomas al proceso de adaptación del DIU y al posparto.
En febrero de este año buscó una nueva opinión médica. Una especialista solicitó una tomografía, pero el examen tenía fecha disponible hasta el 31 de marzo.
Ante la espera, la hermana de Lorenna, quien es médica, gestionó un ultrasonido transvaginal. Durante la consulta, la paciente explicó que había quedado embarazada usando DIU y que sospechaba que el dispositivo seguía dentro de su cuerpo.
Pese a eso, el examen indicó que el aparato estaba correctamente colocado.
Un rayos X reveló la verdadera causa
El 24 de marzo, siete meses después del nacimiento de Ayla, Lorenna acudió nuevamente a emergencias debido al dolor intenso y al sangrado constante.
Un rayos X detectó la presencia de un DIU en la cavidad abdominal.
Los médicos determinaron que el dispositivo perforó el útero durante el parto y llegó hasta el intestino. Por esa razón no aparecía en los exámenes realizados anteriormente.
Tras conocer el diagnóstico, Lorenna afirmó que sintió alivio porque finalmente encontró una explicación para los dolores que sufría desde hacía meses.
Cirugía terminó con la extracción del útero y parte del intestino
Los médicos recomendaron una cirugía urgente. Sin embargo, el procedimiento debió aplazarse porque la paciente utilizaba Mounjaro, medicamento que aumentaba el riesgo de broncoaspiración durante la anestesia.
Con el paso de los días, el DIU continuó desplazándose dentro del abdomen. El 18 de abril, Lorenna ingresó nuevamente al hospital tras presentar sangre en las heces.
La cirugía duró casi tres horas. Durante el procedimiento, los médicos retiraron parte del intestino y el útero.
La mujer lamentó perder la posibilidad de volver a quedar embarazada y explicó que actualmente permanece en recuperación en casa de su madre, donde recibe ayuda para cuidar a sus hijos.
Clínica afirmó que actuó conforme a los protocolos
La Clínica Materno Fetal informó a Crescer que ya entregó explicaciones formales a la paciente y que no puede ofrecer más detalles debido al deber de confidencialidad médica.
Además, señaló que los servicios brindados se realizaron de manera técnicamente adecuada y conforme a las directrices médicas vigentes.
La clínica agregó que Lorenna recibió atención e información de forma transparente y respetuosa.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
