5 junio, 2009
Pantalla completa Reproducir
1 de 2

Un grupo de médicos costarricenses ha logrado curar a niños enfermos de epilepsia mediante cirugías en el cerebro.

Las operaciones se realizan en el Hospital Nacional de Niños (HNN), que cuenta con un departamento especializado para estas intervenciones, llamado Unidad de Monitoreo y Cirugía de Epilepsia (UMCE).

Según se explicó ayer en conferencia de prensa, el trabajo de la UMCE, desde su creación en el año 2000, ha tenido el mismo éxito que la labor realizada en centros médicos del primer mundo u otros países más grandes de América Latina –como Argentina o Chile–, con la diferencia de que el costo económico es menor.

“Mientras que con una inversión cercana a los $110.000 en el Hospital Nacional de Niños operamos a unos 47 pacientes, médicos de Estados Unidos nos dijeron que con ese dinero ellos solamente pueden operar a dos”, dijo Humberto Trejos, jefe de Neurocirugía del HNN.

Hasta el momento, en Costa Rica se han estudiado los casos de 382 menores e intervenido a 121 de ellos, de los cuales cerca de un 17% no respondió positivamente al tratamiento y no experimentó mejoría alguna.

Los médicos presentaron los resultados de su trabajo en el último Congreso Mundial de Neurocirugía Estereotáctica y Funcional, realizado en Canadá.

Tratamiento de excepción. La epilepsia es un trastorno convulsivo que se presenta cuando los impulsos eléctricos del cerebro se cortan o dejan de funcionar correctamente, lo cual produce una especie de tormenta eléctrica en este órgano.

Esa tormenta eléctrica produce una crisis epiléptica, la cual fue calificada por el doctor Rodolfo Hernández, director del HNN, “como lo más cercano a una sensación de muerte inminente” para quien la observa.

Menos del 2% de la población mundial padece esta enfermedad. En Costa Rica hay cerca de 40.000 personas epilépticas.

En el 80% de los casos, la epilepsia puede ser controlada mediante medicamentos.

Sin embargo, según explicó el doctor Mauricio Sittenfeld, jefe de Neurología del Hospital San Juan de Dios (quien tiene relación con la UMCE), el restante 20% necesita otro tipo de tratamiento: una cirugía en el cerebro.

Antes de la intervención es necesario identificar la causa del trastorno y confirmar que esta pueda extirparse sin dañar partes del cerebro como las encargadas del lenguaje, la memoria o las áreas motoras, dijo Sittenfeld.

Este análisis se logra grabando en video las crisis epilépticas del paciente con la ayuda de sensores que se colocan en su cabeza.

Tras el análisis, los casos con que más se encontraron los médicos costarricenses fueron donde era necesario extirpar parte del lóbulo frontal. De 35 pacientes a quienes se tuvo que extirpar una parte del cerebro en esta zona, 25 lograron curarse por completo y cuatro más mejoraron en algún grado.

Otro caso común fue el de la extracción de un parte del cerebro en la zona conocida como lóbulo extratemporal: de 14 intervenidos, 9 se curaron completamente y cuatro mejoraron.

En las personas con varios focos convulsivos se llegó incluso a extirpar las fibras nerviosas que conectan los dos hemisferios cerebrales en un procedimiento conocido como hemisferectomía.

De seis niños costarricenses a los cuales se les realizó este procedimiento, cuatro se curaron y uno tuvo mejoría.

Regreso a la sociedad. Los médicos resaltaron que el éxito de este procedimiento permite a las personas tener una vida normal, emocional, familiar y productivamente.

Los profesionales expresaron su interés en que este tipo de cirugía se lleve a cabo también en adultos que padecen esta enfermedad y que, por esa razón, no pueden tener una vida normal con medicamentos.

“Este trabajo también es importante porque ha comenzado en niños y ahora podrá pasar a los adultos, cuando normalmente es al contrario”, dijo Hernández.