
Pekín. EFE. El número de niños muertos por un brote de fiebre aftosa humana (EV71) en la ciudad de Fuyang –en el este de China– ascendió a 21 tras registrarse un nuevo fallecimiento, mientras que la cifra de enfermos subió a 2.946, mil más que lo registrado hace dos días, de acuerdo con lo que informó ayer la agencia estatal, Xinhua.
De los enfermos, 36 están graves y 738 se han recuperado y fueron dados de alta, mientras los médicos advirtieron que el pico de la epidemia aún está por llegar, en junio o julio.
Los primeros casos de niños enfermos, con síntomas tales como fiebre, aftas (llagas) en la boca y sarpullidos en manos y pies aparecieron a principios de marzo en la citada localidad de la provincia de Anhui, aunque las informaciones iniciales sobre una epidemia a gran escala se conocieron en abril.
La mayoría de los afectados son menores de dos años, y ningún mayor de seis ha sido diagnosticado con la enfermedad, que se suele manifestar solo en niños pequeños.
Para frenar la expansión de la epidemia, las guarderías de la localidad de Fuyang cerraron sus puertas el 29 de abril, adelantando la festividad del 1.° de mayo.
Los más de 400.000 niños de menos de cinco años que viven en esa ciudad son el principal grupo de riesgo. También se ha detectado recientemente un brote en la provincia vecina de Henan, pero ninguno mortal y en todos los casos los niños se recuperaron.
El virus, para el que no hay vacuna, puede llegar a ocasionar meningitis, encefalitis, edemas pulmonares y parálisis.
Conocido también como coxsackievirus, el virus de fiebre aftosa humano no tiene relación con el del mismo nombre que afecta al ganado vacuno, ovino y porcino.