Irene Rodríguez. 16 enero, 2016
Escriba o dibuje sus metas las veces necesarias. Póngalas en un lugar visible para recordarlas siempre. | MARCELA BERTOZZI
Escriba o dibuje sus metas las veces necesarias. Póngalas en un lugar visible para recordarlas siempre. | MARCELA BERTOZZI

Es una constante que se repite todos los eneros: “Este año sí voy a ahorrar para comprar una casa”, “en serio, voy a bajar de peso”, “ya no más excusas, realizaré el viaje de mis sueños”.

¿Cómo transformar esos deseos en realidades? ¿Qué hacer para no formar parte del 88% de las personas que, según estudios, tiran la toalla antes de tiempo y, por alguna razón, llegan a diciembre sin haber alcanzado sus metas?

No importa si sus propósitos de Año Nuevo tienen tono económico, académico, de salud o más bien se relacionan con asuntos personales o sociales; los especialistas sostienen que la forma de cristalizarlos es muy similar y se resume en establecer metas concretas, diseñar un plan para ir en pos de ellas y, en cada paso o logro que lo acerque al objetivo, permitirse una gratificación.

De acuerdo con el motivador Iván Esquivel, gerente regional de la empresa de coaching TISOC, es primordial que cada propósito tenga un enfoque positivo. Entonces, no diga: “Quiero bajar estas llantitas”, sino que mejor propóngase: “Voy a bajar 10 kilos”. No diga: “Quiero dejar de estar soltero”, plantéese: “Quiero conseguir pareja”. Este tipo de enfoque es vital, afirmó Esquivel.

Después de eso, el especialista asegura que hay dos medidas claves: una es trazarse metas claras y definidas, y la segunda es arrancar.

Tras establecer sus propósitos y especificarlos, es bueno darles consistencia física. Para ello, escríbalos o dibújelos, y póngalos en una pizarra para que pueda recordarlos y motivarse durante el año.

Además, no caiga en el juego de procrastinar o dejar todo para después. Defina una fecha para dar el primer paso y, a partir de entonces, sea constante, recomendó Esquivel.

Sin embargo, algunos autores aseguran que hay un primer escalón antes de todo esto: dominar el estrés. Investigadores de la Clínica Mayo en Estados Unidos subrayaron que muchos retos no se cumplen porque, a raíz de las presiones cotidianas, las personas se abruman y se distraen de los objetivos planteados.

Pies en la tierra. Hay quienes opinan que la mejor forma de lograr los propósitos no es fijándose un año como plazo, sino, más bien viendo cada meta día a día, según sea el caso. Un estudio de la Universidad de Míchigan, publicado en la revista Psychological Science, defiende esta teoría.

“Si establezco días en lugar de años, sentiré el futuro más cerca. Si lo veo como una tarea para hoy o mañana, no me atrasaré”, indicó Daphna Oyserman, autora de esa investigación, en un comunicado dirigido a la prensa.

Para Esquivel, esto es particularmente aplicable en propósitos de largo plazo (para los que usted necesita más de un año o dos) o en metas que pueden cumplirse en solo unos meses y no requerirían de todo el 2016.

“Es válido tener metas para solo dos meses, pero si ese es el caso, es bueno buscar otras cosas qué hacer para sentirse motivado el resto del año. Con las metas de largo plazo, usted debe fijarse pequeños propósitos. Si quiere ahorrar para una casa, comience por ahorrar $500 y así irá cumpliendo pequeñas metas”, afirmó Esquivel.

Apoyo vital. Tener a una persona que le ayude a seguir sus planes resulta indispensable.

Un trabajo del Instituto de Investigación Económica y Social de Inglaterra determinó que quienes tenían a un amigo, un familiar o bien a la pareja al lado para cumplir un anhelo, poseían 60% más de posibilidades de lograr sus cometidos.

“En momentos de fracaso es cuando uno más débil se siente. Entonces, el tener compañía hace que uno se sienta mejor y esto lo empuja a seguir adelante”, concluyó Esquivel.