
Un nuevo condón femenino promete ofrecerles a las mujeres mayor placer durante las relaciones sexuales y, sobre todo, la tranquilidad de saberse protegidas de enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados.
Aprobado esta semana por la FDA –el organismo que regula los medicamentos en Estados Unidos–, el preservativo se llama Female Condom FC2 y está fabricado con un material más blando que las versiones anteriores, lo cual permite no solo un uso más discreto, sino también que su precio de venta al público sea menor.
Y es que, precisamente, el alto costo (los condones femeninos que existían hasta ahora son ocho veces más caros que los masculinos) ha sido uno de los aspectos que, durante años y alrededor del mundo, las mujeres han esgrimido para no utilizarlos.
Entre los grupos de costarricenses que los probaron en unos talleres organizados por la Unidad de Control del Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual, el precio fue uno de los aspectos negativos más señalados; los otros tenían que ver con la dificultad de colocarlos y el ruido que producían durante el coito.
“A pesar de esos peros, sobre todo entre las trabajadoras del sexo, los condones tuvieron gran aceptación y fueron de mucha ayuda. Pero el precio fue el que hizo que ya no dispusiéramos de ellos”, dijo Josefina Arroyo, una de las obstetras que coordinó esos talleres.
Ahora, ni en esa instancia ni en las otras instituciones nacionales que trabajan con mujeres y salud reproductiva es posible conseguir un condón femenino. En las farmacias tampoco están disponibles.
“A través de programas globales destinados a prevenir la expansión del VIH, estos nuevos condones se distribuirán en 77 países durante este año”, señaló Mary Ann Leeper, representante de Female Health Co., la empresa fabricante.
Diferentes. Fuera del empaque cuadrado y metalizado, los condones femeninos no se parecen en nada a los masculinos. En vez de estar hechos de látex, son de poliuretano, que es un material más resistente.
Además, son más grandes y tienen, en los extremos, dos anillos reforzados, uno más pequeño que el otro: el pequeño debe ajustarse en la cérvix, mientras que el más grande tapa la vulva y la entrada de la vagina.
“No depender de la pareja para cuidarse es fundamental y las mujeres cada vez lo entienden más. Por eso, aunque hace diez años, cuando llegaron al país, no tuvieron gran aceptación, ahora sí tendrían oportunidad, aun en el comercio privado”, agregó Arroyo.