
La gente le dice fuerza de voluntad y los científicos sociales, retraso de la gratificación, pero es lo mismo: esa capacidad de posponer una recompensa inmediata para a favor de otra futura más grande. Por ejemplo, tener un cuerpo más delgado dentro de unos meses contra el deseo de un brownie en este momento.
Estudios anteriores habían mostrado que las personas con sobrepeso y obesidad tenían más dificultades para postergar la gratificación.
Sin embargo, una investigación en la Universidad de Buffalo publicada en la revista Appetite muestra que las intervenciones conductuales para demorar la gratificación pueden funcionar igual de bien con las mujeres con sobrepeso y obesidad que con las mujeres delgadas.
En este tipo de terapias se les enseña a las persona a imaginar o simular el futuro, con lo cual pueden mejorar su capacidad para retrasar la gratificación, explicó Leonard H. Epstein, en el sitio de la universidad.
En su estudio, en el cual participaron 24 mujeres delgadas y 25 obesas, demostró que las segundas comían menos cuando se imaginaban a sí mismas en escenarios futuros agradables.
También redujeron su tendencia de descontar recompensas futuras a favor de otras más pequeñas e inmediatas.