
España. El álbum del bebé se inicia antes de nacer y puede ser ya multimedia. Para descartar una posible malformación u otras patologías del feto, se usa un aparato llamado ecógrafo.
La última generación de estos equipos ofrece imágenes tridimensionales y en tiempo real, lo que mejora la precisión del diagnóstico y aumenta la satisfacción de los padres.
La ecografía es un procedimiento habitual del diagnóstico prenatal. Normalmente ofrece imágenes en dos dimensiones que los padres guardan como un tesoro.
La última generación de ecógrafos va mucho más allá: permite ver en el monitor de una computadora imágenes del feto en tres dimensiones y en movimiento. Con esta nueva técnica se puede descubrir la presencia de malformaciones congénitas difíciles de observar o patologías graves, como la hidrocefalia, y malformaciones uterinas en la madre.
Son imágenes muy realistas que ayudan a tranquilizar a los siempre inquietos padres, temerosos de que aparezcan complicaciones.
Herramienta útil. Como primer paso, siempre se utilizan los ecógrafos convencionales, que proporcionan imágenes bidimensionales.
Pero cuando hay dudas o es necesario profundizar, se pueden utilizar los ecógrafos 3D.
Antes los padres se llevaban a casa una foto fija del futuro hijo en la que apenas se distinguía nada. Ahora disfrutan ante imágenes tridimensionales en color y en movimiento.
“Mi hijo saldrá hiperactivo, como yo: se ve cómo se lleva el cordón umbilical a la boca, cómo se chupa el dedo y saca la lengua. Es increíble verlo ahí dentro con todos los rasgos formados: hasta abría los ojos”, dice Begoña Romero, de 30 años con 30 semanas de gestación.
Aunque parezca banal, ver la cara del feto tiene un efecto psicológico muy positivo, dice Francisco Salazar, médico del hospital Infanta Leonor de Madrid, uno de los centros que han incorporado esta nueva tecnología.
“Nos permite explicar mejor a los padres cómo es, por ejemplo, un labio leporino (partido) porque lo ven muy bien”, añade.
La ecografía tridimensional en movimiento proporciona imágenes más fáciles de interpretar y permite recorrer y manipular las estructuras anatómicas del feto, explica Salazar. Por ejemplo, grabar el corazón, trabajar sobre la imagen realizando múltiples cortes y estudiar las estructuras cardiovasculares sin necesidad de tener a la mujer delante.
Obtener imágenes tomográficas del cerebro fetal en cortes milimétricos también es posible. Además, todas esas imágenes se pueden enviar a otros especialistas.
El equipo tiene también utilidad ginecológica. Ayuda, por ejemplo, a visualizar pólipos, que se confirman con pruebas complementarias. “La detección de cardiopatías congénitas sigue siendo una de las áreas más problemáticas del diagnóstico prenatal. Hoy sabemos que el pronóstico de la mayoría de ellas mejora en términos de morbilidad y mortalidad cuando la anomalía se detecta prenatalmente”, dijo.