
Rafael Fallas fue el encargado de inaugurar, ayer, la nueva Unidad de Trasplantes de Células Madre del hospital México.
No se levantó de la cama, ni le estrechó la mano al doctor Willem Buján quien ha sido, por años, su médico de cabecera.
En soledad, festejó que su médula ósea esté fabricando sin cesar, los glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos que su cuerpo necesita.
Y es que Rafael debe estar completamente aislado, para evitar infecciones y recuperarse de la leucemia que lo aquejó por años y eso es, justamente, lo que la nueva unidad de trasplantes garantiza.
Se trata de una sala 100% aséptica, ubicada en el sexto piso del hospital, con capacidad para albergar a cinco pacientes al mismo tiempo y que permitirá que el Programa de Trasplante de Células Madre verdaderamente despegue.
“Las limitaciones de espacio hicieron que, en los últimos años, no pudiéramos realizar procedimientos. Sabíamos cómo hacerlos, teníamos las células madres y los pacientes idóneos para realizarles el trasplante y, al no tener donde internarlos, no podíamos proceder”, explicó Buján.
Así, aunque el programa ha realizado más de 100 trasplantes desde 1998, en el último año, solo tres pacientes pudieron someterse al procedimiento que ofrece hasta un 60% de posibilidades de cura para los pacientes con leucemia y puede ser una alternativa para quienes padecen de linfoma o mieloma múltiple.
“La sala donde estábamos sufrió un daño estructural y tuvimos que ubicar a los pacientes en el área de terapia intensiva que no estaba adaptada para ellos”, comentó el doctor que la próxima semana, para comenzar a sacarle el jugo a la unidad, ya tiene programados dos trasplantes más.
“Ya tenemos 15 pacientes programados. La meta es hacer 50 al año y volver a estar a la cabeza en América”, agregó Buján.
El procedimiento. Los trasplantes de células madre adultas han suplantado a los de médula ósea como opción para tratar los cánceres sanguíneos. “Son procedimientos mucho menos invasivos y riesgosos, tanto para el donante como para el paciente”, explicó Buján y agregó que, por ello, el último trasplante de médula ósea se realizó en el país hace ya cinco años.
Desde entonces se recurre únicamente a las células hematopoyéticas, la células madre adultas de la sangre capaces de dar origen a todos los tres tipos de célula que circulan en la sangre: glóbulos blancos que luchan contra la infección; glóbulos rojos que transportan el oxígeno, o plaquetas que ayudan la sangre a coagularse.
Estas células hematopoyéticas pueden extraerse de puntos como la médula, el cordón umbilical o la sangre periférica.
El procedimiento que más se aplica en el hospital México extrae las células de la sangre periférica. Para ello se toma sangre del donante y se procesa en una máquina que aisla las células hematopoyéticas y devuelve, al torrente sanguíneo, el resto de los componentes.
Estas células se trasplantan en la médula del enfermo para estimular el proceso de producción de nuevas células sanguíneas.
Antes de recibir el trasplante, el paciente debe someterse a un tratamiento de quimioterapia. De esta manera, el tratamiento permite regenerar por completo la médula dañada y vencer el cáncer.