Hablar por celular 50 minutos seguidos acelera la actividad cerebral en un 7% –en la zona más cercana a la antena del teléfono–, aunque aún no se puede precisar cuáles son los efectos que eso podría tener en la salud humana a largo plazo.
Así lo revelaron esta semana los investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de los EE. UU. en la revista médica JAMA.
La antena del teléfono celular (que se ubica dentro y en la parte superior del aparato) emite ondas débiles de radiofrecuencia no ionizante, las cuales son las que parecen causar el aceleramiento.
“Los investigadores dijeron que entre las consecuencias posibles de esa radiofrecuencia ellos tienen en mente el cáncer. Sin embargo, hasta el momento no hay evidencia que confirme esta idea”, enfatiza el reciente reporte.
Hay algunos análisis con resultados diferentes, como el hecho en el 2010 por la Organización Mundial de la Salud, según el cual estas ondas no dañan el cerebro, “por ser de tipo no ionizante”, aseguraron los expertos.
No obstante, Nora Volkow, directora de la nueva investigación, destacó su interés en continuar la investigación detectando cuáles son los efectos malos e, inclusive, beneficiosos de esta aceleración para la salud. Reconoce que le interesa saber si se puede usar la radiofrecuencia para estimular el cerebro con fines terapéuticos.
El neurólogo costarricense Hubert Fernández dijo: “Los efectos que eventualmente podría traer el uso del celular, podrían estar ligados al tiempo de exposición a la onda de radiofrecuencia, pero no al uso como tal”.
Por otro lado, comentó que gracias a la tendencia del uso de redes sociales y mensajes de texto, el usuario no requiere tener el teléfono en la oreja todo el tiempo.
De acuerdo con su experiencia, no se ha atribuido ningún mal al uso del celular ni ninguno de sus pacientes lo ha hecho.
Ante la interrogante de los efectos buenos o malos que puede causar el uso del celular, algunos especialistas del mundo instan a utilizar auriculares como medida de prevención, pero esta no es la recomendación de los otorrinolaringólogos que sí han demostrado que el uso de los auriculares sí tienen daños sobre el oído.