
Oficialmente, a los hospitales psiquiátricos no se les llama manicomios y a los enfermos mentales no se les dice locos, pero aquí y en el resto del planeta los estereotipos que enfrentan quienes padecen de alguna patología mental siguen en pie.
En el Hospital Nacional Psiquiátrico, incluso, llegan a afirmar que tienen más éxito en lograr que los pacientes presenten una mejoría que en conseguir que la sociedad los desestigmatice y les dé un chance de integrarse.
“Sobre todo, cuando se trata de la esquizofrenia, son muchas las falsas creencias. De hecho, a pesar de que esa enfermedad afecta al 1% de la población mundial, la mayoría de la gente desconoce que sea tratable y desconfía de que, quienes la padecen, cuando están compensados, puedan llevar una vida normal”, dijo Isabel Vázquez, de la Unidad de Consulta Externa del Hospital.
Vázquez impartirá una serie de talleres en el Hospital Nacional Psiquiátrico sobre esta enfermedad crónica, la cual tiene origen genético, tiende a aparecer durante la adolescencia y, además, hace que el cerebro no diferencie lo real de lo irreal.
La idea de los talleres es que los familiares de los 45.000 ticos que padecen esquizofrenia, conozcan el trastorno a fondo y, a partir de la información, sean capaces de contribuir con la recuperación de sus seres queridos.
Y es que el apoyo familiar es tan importante para los esquizofrénicos, que muchos psiquiatras lo consideran parte de la terapia: “Esta enfermedad no se cura, pero en los casos menos graves (que son la mayor parte), si el tratamiento farmacológico es apropiado, si los pacientes tienen asistencia psicológica y cuentan con un entorno propicio para resolver problemas y afrontar la enfermedad y sus complicaciones, los síntomas remiten por completo”, afirmó Christian Monge, que coordina los talleres.
Prejuicios El tabú que existe sobre la enfermedad es ancestral: “Hay que ver que no es como en las películas, que no hay nada de demoníaco en que un órgano del cuerpo, en este caso el cerebro, sufra un desequilibrio químico”, manifestó Monge, y añadió que “esquizofrenia no es sinónimo de agresividad y que en el mundo hay más personas agresivas entre los que no sufren esta enfermedad”.
Otro de los prejuicios comunes hace pensar que los esquizofrénicos tienen personalidades múltiples y son impredecibles.
Según los psiquiatras, todos esos estigmas hacen que las personas oculten su enfermedad y se vuelvan, así, más vulnerables: “Más que negarla, todos tenemos que aprender a convivir con la enfermedad”, agregó Vázquez.