Irene Rodríguez. 2 abril
26/03/2019. Hotel Don Carlos, barrio Amón. Entrevista con Francisco Javier Abajo Olivares, doctor en Psicología especialista en 'mobbing' y acoso laboral. Escritor del libro 'Mobbing Acoso Psicológico en el Ambito Laboral'. Fotos Melissa Fernández
26/03/2019. Hotel Don Carlos, barrio Amón. Entrevista con Francisco Javier Abajo Olivares, doctor en Psicología especialista en 'mobbing' y acoso laboral. Escritor del libro 'Mobbing Acoso Psicológico en el Ambito Laboral'. Fotos Melissa Fernández

Francisco Javier Abajo Olivares comenzó a trabajar casos de acoso laboral y poco a poco este abogado se especializó en este campo y ahora es conferencista internacional.

Está convencido de que el tema debe ocupar un lugar preferencial dentro de la sociedad para combatirse y evitar que las personas se enfermen por el ambiente que viven en sus lugares de empleo debido a esta problemática.

Estuvo de visita en Costa Rica para participar de un foro sobre mobbing, el acoso laboral o violencia psicológica en el trabajo (conocido por algunos como el bullying laboral, aunque el término tal vez no es el más exacto). En esta actividad también compartió con especialistas en Psicología.

La Nación conversó con este especialista argentino. Este es un extracto de lo que dijo.

¿Cómo podemos definir el mobbing?

La definición más sencilla que puedo dar es “cómo hacerle la vida imposible a la persona que tengo trabajando al lado ya sea para que se vaya o simplemente para disfrutar, porque sí, hay quienes disfrutan que sus compañeros sufran en el trabajo.

“No debe confundirse con acoso sexual, eso también se da en los empleos, pero es diferente. El mobbing puede darse sin mediar el menor interés o irrespeto sexual, aunque sí se puede combinar ambos”.

¿Cualquier persona puede sufrirlo?

Cualquiera. Basta con estar en el lugar y momento en el que hay un acosador. Cualquiera puede sufrir acoso laboral, y por eso debemos atacarlo como sociedad.

“Pero le sucede a personas de todas las edades, de ambos sexos, en cualquier profesión u oficio y tanto en la empresa pública como en la privada”.

¿Es más normal que ocurra de jefes o supervisores a subalternos, entre iguales o de subalternos hacia sus superiores?

Sucede en los tres niveles, tal vez es menos común de subalternos hacia sus superiores, pero sí se da, porque no es tanto un abuso de autoridad, si no un abuso de poder, y hay subalternos que han ido adquiriendo poder.

"¿Qué pasa, cuando, por ejemplo, llega un jefe nuevo a una compañía y hay varias personas que querían ese puesto y ninguna fue seleccionada o ni siquiera fueron tomadas en cuenta para un proceso de selección, o cuando el personal quería que determinado compañero fuera ascendido? Esa nueva persona que llega a la jefatura podría sufrir acoso por parte de sus subalternos para que deje el puesto y así pueda subir otra persona.

"¿O qué pasa si en otra empresa los dueños le dicen a un supervisor, ‘has lo posible para que este trabajador se vaya, para así no despedirla’?, es posible también que, aunque ese supervisor no tenga la intención de acosar se vea forzado a hacerlo, so pena de que él también puede perder su trabajo si no hace todo para que ese funcionario se vaya.

Sucede en los tres niveles, tal vez es menos común de subalternos hacia sus superiores, pero sí se da, porque no es tanto un abuso de autoridad, si no un abuso de poder, y hay subalternos que han ido adquiriendo poder.

"En el nivel horizontal, hay quienes pueden ver a un compañero como amenaza y prefieren tenerlo fuera.

“Y en cualquier nivel de la escala corporativa hay psicópatas organizacionales que buscan hacer sufrir a cualquier persona solo porque les divierte. Ellos no buscan que el otro se vaya, porque se acabaría la diversión”.

Háblenos más sobre ese psicópata organizacional. ¿Cómo actúa, cómo identificarlo?

Tal vez sea difícil de identificar porque es una persona usualmente muy inteligente y hábil. Es alguien que primero analiza muy bien el entorno, reconoce las debilidades de cada persona y eso le sirve para manipular a su antojo. Si le conviene tratar a una persona bien, se convierte en su amigo y esas personas podrán decir “¡pero si él es divino!” “¡pero si ella es maravillosa!”, entonces no entienden si alguien les dice que ese sujeto las está acosando o tratando mal.

"Es como cualquier otro psicópata, pensemos en Hannibal Lecter (personaje de libros y películas, quien es psicópata y se come a sus víctimas), ves lo que hace y decís: “¡es un monstruo!”, pero si te encontraras cara a cara con él sin saber eso, seguramente decís: “¡qué hombre tan culto, tan agradable que es hablar con él!”.

"Para los psicópatas organizacionales, la empresa es un tablero de ajedrez, los trabajadores no son personas, son fichas e intenta moverlas para sus intenciones.

"Son personas narcisistas, soberbias, que carecen de empatía, que cosifican a los demás para sus propósitos. Muchos son un coctel muy venenoso.

“Algunos se sienten intocables, inmunes y que no podrán ser despedidos”.

"Para los psicópatas organizacionales, la empresa es un tablero de ajedrez, los trabajadores no son personas, son fichas e intenta moverlas para sus intenciones.

¿Hay personas más vulnerables a este tipo de acoso laboral?

Aunque puede ocurrirle a cualquier persona sí hay grupos de la población que pueden ser víctimas durante más tiempo. Es decir, no hay un perfil de víctima, pero hay circunstancias que llevan a la víctima a aguantar más de la cuenta.

"Por un lado están las personas jóvenes, quienes recién comienzan, quienes en muchas ocasiones buscaron durante mucho tiempo esa primera oportunidad. En nuestra sociedad está muy normalizado el ‘derecho de piso’ y con ese pretexto muchos cometen abusos, aunque no debería ser así.

"Por otro lado, están las personas de más de 50 años, quienes tienen familia, hijos, deudas y tienen miedo de que si se van de ese lugar no vayan a encontrar trabajo.

"También están quienes han recibido abusos desde niños y que ya ven el ser abusados como algo usual.

“En esto, el género es solo mera anécdota. Si hablamos de acoso sexual en el trabajo sí hay más mujeres víctimas, pero en el acoso laboral en general, el sexo no es determinante”.

Cualquier persona puede ser víctima de mobbing o acoso laboral, sin importar edad, sexo, tipo de trabajo o si se trata de empresa pública o privada. Imagen de pixabay.com
Cualquier persona puede ser víctima de mobbing o acoso laboral, sin importar edad, sexo, tipo de trabajo o si se trata de empresa pública o privada. Imagen de pixabay.com

¿Qué comportamientos pueden identificarse como mobbing?

Aunque hay de muchos tipos hay algunos que pueden ser más comunes según se trate de una empresa pública o una privada.

"Por ejemplo, en el sector público, donde es más difícil despedir a alguien o en el que el manejo de recursos es distinto, es muy posible que hagan cambios de gestión, que manden a las personas a un rincón sin hacer nada, que nos les asignen ni tareas, ni responsabilidades, ni premios, ni oportunidades de capacitación, para hacer sentir a ese individuo que es innecesario, que no se le requiere.

"En el sector privado, donde el manejo de recursos debe ser más eficiente y no es práctico eso de no asignar tareas a los colaboradores, es más usual el que se le dé una sobrecarga de labores deliberada a la persona, o que se le destroce frente a compañeros, que no se le felicite si hace un buen trabajo, que se le reproche en público.

“También es común que al trabajador se le nieguen días de vacaciones o de permisos para realizar algún trámite”.

¿Qué consecuencias tiene esta violencia laboral en la salud?

Hay muchas manifestaciones, por ejemplo, se han detectado problemas de memoria, problemas de atención, dolores de cabeza, lumbares, gastrointestinales, llanto, insomnio, trastornos de la alimentación, adicciones, depresiones.

"Tuve el caso de una mujer que trabajaba en la corte de justicia y su odontólogo quedaba justo al lado. El proceso de acoso laboral que vivió fue tal que ella no solo salió de ese trabajo, sin que también tuvo que cambiar de odontólogo, porque solo el hecho de ver el edificio de la corte durante sus citas, le generaba muchísima ansiedad.

"En casos muy extremos puede darse suicidio u homicidio.

¿Qué podemos hacer si somos víctimas?

No es fácil denunciar, pero no es imposible. Los testigos muchas veces pueden tener miedo a hablar, porque también podría estar en juego el trabajo de ellos, pero si hay varias víctimas es más fácil unirse.

"Intente documentar. Correos electrónicos, pero sea estratégico, haga preguntas, que digan “entiendo todas mis asignaciones, ¿a qué debo darle prioridad?” las respuestas pueden irle dando argumentos para más adelante.

"Los informes médicos, informes psicológicos también son importantes.

"No es simplemente ‘mandar todo al carajo’, es buscar soluciones, y, si va a irse, que sea una salida bien pensada.

Si es mi empresa, o yo soy de la junta directiva, ¿cómo puedo detectar si hay algún mando medio o persona haciendo mobbing?

Analice el desempeño de cada departamento, si desde que entró un nuevo gerente la productividad bajó y aumentaron las incapacidades o más gente se enferma, hay algo que es mejor revisar.

“Habilite mecanismos y vías de denuncia para que la gente pueda hablar, y, también, ofrézcale garantías a las personas, que tengan claro que se les va a proteger y no corren riesgo al denunciar”.

Si es mi pareja, mi hermano, o un amigo cercano el que es víctima, ¿cómo puedo ayudarle?

El primer paso es creerles. Hay víctimas que, al contarle a su familia o pareja reciben comentarios como '"algo habrás hecho para que te traten así”, “pídele perdón”, “tenés paranoia”, “aguantá un poquito”, “eso no es nada, yo también lo viví”.

“No. Créales. Acompáñelos. Dígale que no están solos, esto pasa en todos los países, en Europa lo vive del 11% al 12% de la población trabajadora. Anímelos a reunir pruebas para denunciar. Es difícil, pero no imposible”.

Finalmente, ¿qué debemos hacer como sociedad?

Muchísimo. Esto debe salir a la luz, el problema debe visibilizarse, debemos ser conscientes de que existe y que afecta a un gran número de personas.

“Y como sociedad tomar la decisión de no normalizarlo y enfrentarlo. Y que los abogados se animen más a tomar estos casos, por más difíciles que se vean”.