
La esclerosis múltiple es un mal neurológico que afecta el cerebro y la médula espinal.
Se caracteriza por la formación de placas endurecidas en varias zonas del cerebro. Los nervios del cerebro pierden la mielina, sustancia que cubre las fibras nerviosas y que permite la comunicación de los impulsos nerviosos en el cuerpo.
Según el neurólogo costarricense Alexander Parajeles, este trastorno comienza a manifestarse después de los 30 años de edad. Los síntomas son diferentes en cada paciente, pero puede causar problemas en la visión, en la movilidad o en el habla. También puede provocar fatiga excesiva y discapacidad cuando el paciente tiene más de diez años con la enfermedad.
Normalmente, los pacientes con esclerosis múltiple tienen períodos de brotes o “ataques” y períodos de remisiones. Es decir, durante un período de brote, el paciente tendrá síntomas, y en el período de remisión los pacientes llevan una vida normal.
Estimaciones de la Organización Mundial de Salud señalan que en el mundo hay 2,5 millones de personas con esta enfermedad. En Costa Rica se estima que hay 400 pacientes con esclerosis múltiple.
Aún no hay datos del origen de la enfermedad. Las investigaciones señalan que hay factores genéticos, ambientales y virales que podrían contribuir al desarrollo de la enfermedad.
Una nueva teoría del médico italiano Paolo Zamboni propone que venas con porciones más angostas que irrigan sangre desde el cerebro pueden generar los síntomas de la esclerosis.