
Las mujeres que conciben hijos en forma natural después de los 45 años de edad tienden a vivir más que las que no quedan embarazadas a esa edad.
Además, los hermanos de estas madres fértiles a edad avanzada también viven más tiempo, lo cual sugiere que los mismos genes influyen tanto en el aumento de la fertilidad femenina como en la esperanza de vida.
Esta es la conclusión principal de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Utah, en Estados Unidos.
“Si las mujeres de su familia dan a luz a edades avanzadas, probablemente usted tenga la posibilidad de vivir más de lo que normalmente le correspondería”, dijo el director del estudio, el demógrafo Ken Smith.
Análisis. El estudio, encabezado por Ken Smith, analizó los datos de 1,6 millones de pioneros que llegaron a los territorios de Utah (en el oeste de EE. UU.) en el siglo XIX, así como los de sus descendientes. También utilizaron datos de 400.000 personas que vivieron en Quebec, Canadá, entre 1608 y 1850.
Las mujeres que tuvieron niños a los 45 años o más fueron entre 14% y 17% menos propensas a morir antes de los 50 años en comparación con las mujeres que no concibieron después de los 40 años.
La barrera de los 50 se debe a que en los años de estudio la esperanza de vida era mucho menor que en la actualidad.
Aunque estos números confirman estudios anteriores sobre fertilidad y longevidad en animales que tenían crías al final de su período fértil, no explicaban el por qué de la alteración.
Entonces, Smith y su equipo decidieron estudiar a los hermanos de estas mujeres para averiguar si la causa de la longevidad era genética. Encontraron que esos hombres eran entre 20% y 22% menos propensos a morir antes de los 50 años, en comparación con los hombres que no tenían hermanas que dieran a luz después de los 45 años.
Así, concluyeron que los mismos genes de la fertilidad tienen relación con la longevidad.
Sin embargo, los científicos fueron más allá y estudiaron a las esposas de esos hombres. Aunque vivían en el mismo entorno social, ellas no tuvieron un aumento en la longevidad del mismo nivel que los hombres.
Esto les llevó a descartar la hipótesis de que la longevidad aumenta principalmente por el entorno social y la calidad de vida de las personas.
Por el contrario, el estudio logró calcular que el factor genético puede ser responsable de hasta un 25% del aumento de la longevidad en una persona respecto de otra que viva en su mismo entorno social.
El detalle de esta investigación se publicará en la edición impresa de junio del Journal of Gerontology: Biological Sciences.