Los niños crecen y también el museo dedicado a ellos, que cumple hoy 14 años de vida y está de fiesta desde ayer.
Como sobra quien quiera celebrarlo, una gran variedad de actividades se extiende por todos los rincones del Centro Costarricense de Ciencia y Cultura (así es como se “apellida” el Museo de los Niños), ubicado al norte de la ciudad capital.
Para ir a este cumpleaños no hace falta invitación. Quienes quieran festejar son bienvenidos. Los bebés, los niños pequeños, los adolescentes y hasta sus padres pueden encontrar entretenimiento y diversión. Y es que hay concursos, teatro infantil, manualidades, títeres, juegos inflables, cine, cuentacuentos y videojuegos.
Eso sí, como se trata de una fiesta temática, toda la decoración y cada una de las actividades están relacionadas con el mar y sus secretos. Abundan todo tipo de peces, los pulpos, los hipocampos, las medusas, los tiburones, las mantarrayas, los corales, las olas y los barcos.
La idea de quienes trabajan en el Museo es la de siempre: que los visitantes jueguen y aprendan al mismo tiempo y por igual. Incluso, para los pequeños con vocación científica hay un taller de disección.
“Nunca había visto un pescado por dentro con corazón y todo. Sí me da como cosilla, pero no asco, más bien me gusta”, comentó ayer Abigail Monge, de 7 años.
Según agregó, ella y su hermanita Ximena visitan a menudo el Museo: “Siempre nos traen, pero, esta vez, todo está muy distinto por el cumpleaños, claro”.
El Museo es un queque. Aunque la fiesta no se acaba hasta el atardecer, hoy a las 2 p.m. todas las luces del Museo se apagarán.
En el salón Kapao Kowe, donde está ubicada la tarima principal, aparecerá, igual que ayer, un queque gigante con unas candelas enormes.
Todo aquel que se apunte a cantar a viva voz: “Cumpleaños feliz te deseamos a ti” tiene derecho a soplar y a comerse una tajada o, más bien, una pared, una ventana o una torre de queque. ¡Porque el pastel es un modelo a escala del Museo de los niños y puede partirse en 5.000 pedazos!
Además. como en todos los cumpleaños, los “invitados” se llevan un recuerdo para la casa.
El cumpleaños es, en realidad, un regalo para todos los niños que crecen al ritmo del Museo.
Para disfrutar de las actividades permanentes en sus 40 salas y de todas las que se prepararon para esta ocasión, el precio de la entrada es el mismo de siempre: ¢800 para los menores de edad y ¢ 1.100 para quienes hayan estrenado la cédula.