Científicos de la Unidad de Investigación del Centro de Salud La Alamedilla de Salamanca encontraron que quienes hacen ejercicio físico regularmente cuentan con una menor presión arterial por las noches, lo que los protege de sufrir eventos cardiovasculares.
Los investigadores realizaron el estudio con 1.345 pacientes entre los 20 y 80 años, sin patologías cardíacas previas.
La investigación publicada por la revista American Journal of Hypertension tenía como objetivo ver la relación entre la actividad física y el ritmo circadiano de la presión arterial, el cual está asociado con los episodios de vigilia-sueño de cada individuo. Es decir, este “no siempre es igual durante el día, tiene cierta variabilidad y lo habitual es que por la noche disminuya”, explicó a agencia SINC, Luis García Ortiz, profesor de la Facultad de Medicina, de la Universidad de Salamanca.
Los participantes en el estudio completaron un cuestionario estructurado y llevaron durante una semana un acelerómetro que indicaría cuánta actividad física realizaban: poca, moderada o mucha y con cuanta intensidad.
Los resultados revelaron que a mayor cantidad de ejercicio, las personas tenían menor presión arterial por las noches y menos riesgo de padecer enfermedades del corazón. Estos sujetos tienen un 50% más de probabilidades de que su ritmo circadiano sea el adecuado, con respecto a los que no realizan actividad física”, dijo García.