
Hacer la clase de educación física más divertida y menos competitiva puede ayudar a los niños a incorporar la actividad física a su rutina de vida y, de esta manera, combatir la obesidad.
Así lo sugiere Peter Grandjean, experto en fisiología del ejercicio de la Universidad de Auburn, Alabama, Estados Unidos.
Él es uno de los panelistas que participan del decimoquinto “Simposio internacional de ciencia del deporte, el ejercicio y la salud”, el cual concluye hoy en la Universidad de Costa Rica (UCR).
Un cambio. Grandjean señaló que la clase de educación física debe estar diseñada para crear hábitos que combatan la obesidad y el sedentarismo, o lo que es lo mismo, que estimulen a los pequeños a tomarle el gusto a la actividad física.
“Hay que hacer que los niños disfruten del deporte y esto se hace con medidas como evitar la competencia entre ellos al jugar”, dijo.
Grandjean explicó que muchos menores se alejan del deporte ante la frustración de que no son tan ágiles como sus compañeros.
Por ello, recomienda tomar medidas como premiar los pases de la bola que se realizan entre ellos durante un partido de futbol, en vez de las anotaciones de gol que puedan realizar.
Otra sugerencia es dar un papel de liderazgo a aquellos estudiantes que participan menos en la clase.
Una manera es hacer que estos diseñen las reglas del juego o sean quienes elijan a los integrantes de los equipos, como un mecanismo para mejorar la autoimagen y la confianza.
Estas medidas están dirigidas a estimular a los niños a ejercitarse una hora diaria, rutina que, según los recientes lineamientos establecidos por el Gobierno de Estado Unidos, contribuyen a combatir la obesidad en la población infantil.
Las guías surgen ante una mayor incidencia de obesidad en el mundo. Datos de la Organización Mundial de la Salud alertan acerca de que en los últimos tres años los casos de obesidad se han elevado en casi un 21% a nivel global.
Mayor compromiso. Peter Grandjean destacó que la obesidad es el resultado de las malas decisiones de la gente.
Por ejemplo, las personas suelen ingerir comida chatarra, comer en exceso y llevar una vida sedentaria.
“En el caso de los niños, son los adultos quienes tienen el control”, comentó.
Para él, una manera de influir positivamente en los hábitos familiares es acercar a los padres a las actividades deportivas que se realizan en las escuelas.
“Las aburridas reuniones de padres de familia pueden sustituirse por ferias de la salud, en que se brinde información y se muestre cómo ejercitarse”, indicó Grandjean.
“Ser activo no es solo correr o andar en bicicleta. Es hacer cosas que se disfruten, como caminar e incluso bailar”, concluyó el experto estadounidense.