
Investigadores australianos indicaron que consumir una dieta con niveles altos de carbohidratos y bajos en grasa ayuda a las personas a perder peso y también las hace sentir más felices que una alimentación con menos hidratos de carbono, pero más carne y lácteos.
El estudio se basó en 106 adultos obesos o con sobrepeso que vivían en Australia, tenían entre 24 y 64 años de edad y que realizaron una de dos dietas durante un año: una con poca grasa y muchos carbohidratos (pan, pasta, arroz) u otra con pocos hidratos de carbono y mucha grasa, con más carne y lácteos.
Los investigadores de varias instituciones australianas hallaron que las personas a dieta perdían un promedio de 13,7 kilos, sin diferencia significativa entre ambos grupos.
Pero, después de un año, las personas que siguieron la dieta elevada en carbohidratos y baja en grasa estaban menos enojados, deprimidos y confundidos que los que comían más carne y productos lácteos. También se halló que quienes consumieron más carbohidratos tenían más energías que quienes se alimentaron con más grasas.
“Tras un año, hubo un efecto favorable de la dieta restringida en energía (baja en grasa), comparado con la isocalórica (baja en carbohidratos), sobre el estado de ánimo de los individuos con sobrepeso u obesidad”, indicaron los expertos en la investigación, publicada en la revista científica Archives of Internal Medicine.
El equipo científico también manifestó que las personas de ambos grupos de investigación estaban menos enojadas, deprimidas y confundidas después de ocho semanas de hacer dieta, pero añadió que en el curso de un año, aquellos que comían poca grasa mantenían el buen humor, mientras que quienes comían pocos carbohidratos regresaban a su estado previo.
Los investigadores dijeron que ambas dietas seguidas durante 12 meses tenían efectos similares sobre la memoria, que mejoró tras ese lapso, aunque la velocidad de procesamiento mental se mantuvo prácticamente sin cambios.
Los resultados de la reciente investigación, según el equipo, son bastante consistentes con respecto a los de estudios epidemiológicos que muestran también que una alimentación elevada en hidratos de carbono y baja en grasa y proteína se asocia con menores niveles de ansiedad y de depresión. Además, tiene efectos beneficiosos sobre el bienestar psicológico.
