
Correr descalzo es mejor para las rodillas, los tobillos y la cadera que hacerlo con tenis.
Así lo sugiere un estudio hecho con deportistas de alto rendimiento, es decir, personas que corren al menos 24 kilómetros a la semana.
Según la investigación, el calzado deportivo actual está diseñado para amortiguar los pasos y mejorar el control de movimiento de las piernas de los atletas al trotar, objetivo que se cumple.
Sin embargo, para lograr dar buen soporte al arco del pie, los fabricantes también han modificado con los años la estructura de este zapato y han añadido ciertos centímetros de altura en el talón de los mismos.
Esta especie de tacón altera el ángulo de apoyo normal del pie y produce un desafío antinatural para el cuerpo.
La anatomía humana es óptima y está habilitada precisamente para correr a “pata pelada”. Tan es así que, según el antropólogo de Harvard Daniel Lieberman, fue esa capacidad física para desplazarnos sobre nuestros pies desnudos la que significó un paso importante en la evolución de la especie.
Es por esta razón que hoy el uso de zapatos para correr interfiere con la forma tradicional del ser humano para desplazarse. Si, además, el uso de este calzado es frecuente, se cree que interfiere en el funcionamiento normal y, por ende, puede causar lesiones.
Según la doctora Casey Kerrigan, líder del nuevo estudio, los deportistas que usan intensivamente tenis para correr experimentan entre un 36% y un 38% más de tensión sobre la rótula de la rodilla que corriendo descalzos. Esta es una cantidad superior incluso a la tensión detectada en las mujeres que usan zapatos de tacones altos, que es del 26%, señaló la revista de la Academia de Medicina y Rehabilitación Física de Estados Unidos.
Kerrigan advierte que el aumento de estrés en las articulaciones es un factor de riesgo a considerar en la aparición de la osteoartritis o artrosis, mal que lesiona el cartílago o tejido resbaladizo que permite que los huesos se deslicen suavemente el uno contra el otro.
Metodología. Para llegar a sus conclusiones, los médicos analizaron a 68 atletas sin lesiones: 37 mujeres y 31 varones entre los 31 y 36 años y con pesos entre 60 y 72 kilos.
En cada caso, se colocaron 16 sensores en las articulaciones de rodillas, caderas y tobillos de los atletas y se acondicionó una banda sin fin –máquina caminadora– diseñada para medir la energía y presión de las diferentes articulaciones al hacer ejercicio.
Primero los médicos observaron a los deportistas correr con tenis y luego descalzos.
El análisis utilizó tenis estándar para correr con forma semicurvada, amortiguación hidráulica en el talón y 13 milímetros de diferencia de altura entre la parte posterior y anterior del pie.
Mediante un software especial se registraron –en tres dimensiones– los movimientos hechos por los corredores con y sin zapatos.
Reacciones. Al consultar al maratonista y ortopedista costarricenese Oldemar Chavarría y al entrenador Roberto Solano, ambos expertos dijeron que la idea de que correr descalzo tiene beneficios no es nueva. “Existen múltiples corredores africanos que han obtenido récords y campeonatos mundiales corriendo sin zapatos, entre ellos, el etíope Abebe Bikila , dos veces ganador de maratón olímpica (1960 y 1964)”, resaltó Solano, quien además es el entrenador del triatlonista tico Leonardo Chacón.
No obstante, ambos expertos advierten que hay que debatir los resultados de este nuevo estudio. “Yo creo que los tenis que hay ahora para correr sí amortiguan el paso de los deportistas y les evitan lesiones. Creo que hay que mejorarlos y que ocurrirá, como ha pasado en los últimos 20 años”, dijo Chavarría. Y agregó: “Desde hace mucho los ortopedistas recomendamos usar zapatos con cierto tacón para facilitar el paso y yo no creo que el uso de tenis con cierta altura en el talón cause lesiones”.