Irene Rodríguez. 17 febrero
El veneno de algunas serpientes es fuente de estudio para el desarrollo de posibles medicamentos. Fotografía de archivo con fines ilustrativos
El veneno de algunas serpientes es fuente de estudio para el desarrollo de posibles medicamentos. Fotografía de archivo con fines ilustrativos

Desde hace varios años los venenos de algunos animales, como las serpientes, son la materia prima de algunos sueros para tratar las mordeduras y evitar mayores daños por la intoxicación.

Sin embargo, científicos del Centro de Excelencia para el Hallazgo de Nuevos Medicamentos (CENTD), por sus siglas en portugués) del Instituto Butantan en Sao Paulo, Brasil, buscan propiedades en estas toxinas que puedan ayudar a generar medicamentos para tratar enfermedades cuyo desarrollo no tiene nada que ver con el veneno proveniente de animales.

Las pesquisas consisten en utilizar las propiedades que tienen estos venenos y a partir de ahí identificar posibles moléculas que sirvan como “diana terapéutica”. Posteriormente, ya con ese conocimiento, se pueden desarrollar nuevos compuestos para diferentes tratamientos.

Los investigadores se concentran en enfermedades llamadas inmunoinflamatorias, como la artritis reumatoide o la oestoartritis, algunos tipos de cáncer y males nuerodegenerativos como el Parkinson.

“No solo estudiamos los venenos, también analizamos las secreciones de los animales y toxinas que se han aislado de algunos venenos”, comentó Ana Marisa Chudzinski-Tavassi, coordinadora de este proyecto de investigación, durante la reunión anual de la Fundación de Investigación de Sao Paulo, organizada en Londres en conjunto con la Sociedad Real de Reino Unido.

Y añadió: “establecimos un ‘biobanco’, es decir, un banco con ejemplos biológicos Ahí tenemos una colección de venenos, proteínas y todas las sustancias necesarias para mantener las propiedades de cada toxina. Tenemos también modelos celulares con las enfermedades que estamos estudiando. En cada toxina estamos revisando sus características inflamatorias, antiinflamataroias, citotóxicas (si son tóxicas para las células) y citoprotectoras. También estamos buscando vías moleculares para encontrar nuevos medicamentos”.

Paso a paso

¿Qué pasa si se logra identificar una posible “diana terapéutica”? La especialista explicó que se requiere validar si esto es así. Con este fin, el CENTD utiliza técnicas avanzadas en biología molecular, como el sistema de edición genética CRISPR para así “desactivar” los genes necesarios y “activar” la expresión genética que se desea.

Hasta el momento se han analizado 23 venenos para estudiar efectos inflamatorios en seis modelos celulares.

“De estos escogimos tres venenos para hacer más estudios posteriormente. También escogimos dos proteínas y ocho péptidos (moléculas que resultan de la unión de aminoácidos, los compomentes de las proteínas) que se obtuvieron de los venenos. Estas sustancias también se están estudiando para ver cómo pueden aportar en la búsqueda de tratamientos médicos”, expresó Chudzinski-Tavassi.

La especialista añadió que aún no tienen resultados concluyentes, pero que podrían usarse para estudiar posibles soluciones ante enfermedades degenerativas.

Estudios prácticos

Los científicos se aliaron con el hospital Albert Einstein, también en Brasil y realizaron un estudio trascriptómico (análisis de la expresión genética) y proteómico (estudio de las proteínas expresadas por los genes). Este análisis se realizó a partir de tejidos que donaron personas sanas y personas con osteoartritis.

A partir de modelos bioinformáticos están descifrando las diferencias en los genes y proteínas expresados en los tejidos.

“El siguiente paso será emplear los péptidos que ya hemos identificado como citoprotectores y antiinflamatorios para así buscar dianas moleculares relacionadas con el desarrollo de la osteoartiristis para ver si podemos contribuir con el tratamiento”, señaló Chudzinski-Tavassi.

En el estudio del cáncer los científicos tienen líneas de células con melanoma (tipo de cáncer agresivo de piel) en su laboratorio. En estas se les está estudiando los cambios en las proteínas.

“Pudimos ver que hay una molécula antitumoral llamada Amblyomin-X, esta activa el sistema inmunitario para que luche contra el tumor y causan la muerte de las células tumorales”, manifestó la científica.

El equipo investigador es claro en que todavía falta mucho tiempo antes de tener resultados definitivos, pero ya esto es un avance hacia eventuales soluciones para estas enfermedades.