
Hasta un 60% de los casos de cáncer de hígado podrían evitarse si se controlan factores como la obesidad, el consumo de alcohol y las hepatitis virales B y C. Así lo concluyó un reciente reporte de la Lancet Commission centrado en el carcinoma hepatocelular, el tipo más común de este cáncer.
El documento advierte que el cáncer de hígado se convirtió en el tercer causante de muertes por cáncer en el mundo, a pesar de ser el sexto tumor más frecuente. Actualmente se diagnostican 870.000 casos por año, pero las proyecciones indican que en 2050 la cifra llegará a 1,5 millones.
Ante este panorama, los expertos proponen una serie de metas globales que incluyen el fortalecimiento de campañas de prevención, el acceso temprano al diagnóstico de hepatitis virales y mejoras en los tratamientos disponibles.
Principales causas y factores de riesgo
Las hepatitis B y C, el consumo excesivo de alcohol y la esteatosis hepática son las principales causas del cáncer de hígado. Este tipo de tumor suele desarrollarse en pacientes con antecedentes de enfermedades hepáticas crónicas.
Gracias a la detección previa en transfusiones y al uso de terapias efectivas contra la hepatitis C en los sistemas de salud pública, los casos relacionados con esta infección y con el alcohol han disminuido.
Sin embargo, los casos vinculados a la esteatosis hepática han crecido debido al aumento de la obesidad. Este trastorno se produce por la acumulación de grasa en el hígado y está estrechamente relacionado con el sobrepeso, la diabetes, el tabaquismo y el consumo de alcohol.
Los especialistas señalaron que, si bien las hepatitis virales tienden a reducirse por la vacunación y los tratamientos, la enfermedad del hígado graso no alcohólico podría convertirse en la causa predominante de cáncer hepático en los próximos años.
Prevención y síntomas
El cáncer de hígado evoluciona lentamente a partir de enfermedades hepáticas como la cirrosis. Esto brinda una oportunidad importante para prevenirlo, mediante vacunación contra la hepatitis B, tratamiento oportuno de la hepatitis C y un estilo de vida saludable, que incluya alimentación balanceada, actividad física regular y la eliminación del tabaco y el alcohol.
Debido a su naturaleza silenciosa, el diagnóstico precoz depende de la vigilancia en personas de riesgo. Quienes tienen cirrosis, hepatitis crónica o síndrome metabólico deben realizarse exámenes de sangre y ultrasonidos periódicos.
Los médicos recomiendan medir enzimas hepáticas TGO y TGP, así como el recuento de plaquetas. En pacientes con cirrosis, se sugiere una ultrasonografía cada seis meses. En etapas iniciales, es posible eliminar completamente los nódulos, con opción de cura.
Tratamientos disponibles
El tratamiento del cáncer de hígado varía según el grado de avance y el estado general del órgano. Puede incluir cirugías, terapias sistémicas, procedimientos mínimamente invasivos o incluso trasplante de hígado en los casos más graves.
Sin embargo, el principal reto radica en que la mayoría de los pacientes también padece cirrosis, lo que limita el uso de métodos agresivos. En esas situaciones, el trasplante hepático representa la única alternativa curativa.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
