
Unas mil personas de la tercera edad participaron ayer en una marcha que se inició en el Poder Judicial y culminó en el parque Nacional, en San José, para pedir que acaben los abusos contra ellos.
Cada año, 1.500 adultos mayores denuncian violencia, física, sexual o psicológica por parte de sus cuidadores o familiares.
“A mí nunca me ha pasado, pero es horrible oír cómo personas que uno conoce sufren barbaridades porque los propios hijos los dejan completamente desatendidos, los hacen sentir menos y no los incluyen en actividades familiares. Por eso estoy aquí”, expresó Piedades Orozco, quien asistió a la marcha.
Esta manifestación también tenía como objetivo demostrar que los ancianos pueden realizar cualquier tipo de actividad física, sin limitaciones por la vejez.
En aumento. Todos los días, el Hospital Raúl Blanco Cervantes recibe diez denuncias de maltrato a los viejitos. La mayoría proviene de mujeres mayores de 70 años.
En lo que va del año, ese centro médico ha confirmado abuso en 220 casos, que ya son investigados por el hospital para tomar medidas con sus familiares y cuidadores.
La mayor parte de los abusos son de tipo psicológico. “Los ancianos se quejan de que son rechazados, humillados, e insultados por sus familiares, pero muchas veces retiran estas denuncias por vergüenza y dolor. Es difícil aceptar que la familia les da la espalda”, comentó Fernando Morales, director del Hospital Nacional de Geriatría Blanco Cervantes.
Sin embargo, el irrespeto patrimonial está aumentando. “Cada vez es más común que los adultos mayores se quejen de que sus propios hijos se quedan con su casa y carro y los mandan a un asilo”, añadió Morales.
