Los niños y adolescentes de los territorios indígenas del país viven en las condiciones de salud que tenía Costa Rica hace unos 25 años.
Así se desprende del informe Niñez y Adolescencia Indígena en Costa Rica: su derecho a la salud y educación , divulgado ayer por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Sus datos señalan que en Talamanca fallecen 18,4 niños por cada 1.000 menores de un año nacidos vivos. Esta tasa de mortalidad infantil se registró en el país en 1981 (hace 26 años).
Además, los decesos se dan por infecciones respiratorias, diarreas y cuadros de desnutrición.
Estas enfermedades dejaron de ser las principales causas de muertes entre los bebés del resto del país a inicios de 1980, hace exactamente 27 años.
El número de menores de un año que fallecen en un cantón es un indicador del grado de acceso y calidad de atención en salud que tienen sus habitantes.
Actualmente la tasa nacional de mortalidad infantil es de 9,5, según el último registro del 2005.
Sin embargo, los datos de Unicef muestran que la tasa de mortalidad infantil para los cantones con población indígena es de 13,1.
Esta cifra varía, además, entre los cantones con grupo nativo.
Por ejemplo, la mortalidad en Talamanca es de 18,4; en Coto Brus de 16,9; en Corredores de 15,2 y en Buenos Aires de 13,9.
“Hay muchos decesos que no se reportan por la lejanía de las familias de los centros de salud. Las tasas de mortalidad infantil podrían ser dos o tres veces más altas”, dijo Carlos Van Der Laat, autor de la sección sobre niños y adolescentes indígenas del informe.
Se pueden evitar. En el país hay 63.876 indígenas, de los que 47,6% tienen de 0 a 17 años, por lo que es importante analizar su salud.
Por ejemplo, datos del 2003 para el área de salud de Talamanca reportaron que un 85% de las 17 defunciones en niños eran evitables.
Van Der Laat señaló que hay claros avances en el acceso de esta población a los servicios de salud.
Sin embargo, insistió en la necesidad de atender las causas que enferman a estos grupos y en incorporar a los indígenas a los programas de promoción de la salud.
“Los pueblos indígenas están ubicados en los distritos más pobres del país”, dijo.
Un ejemplo es Talamanca, donde vive el 60% de la población indígena del país, y que es uno de los tres cantones más pobres.
“Un 69% de las familias indígenas usan agua de ríos y quebradas que generalmente es muy pura, pero termina contaminándose con la utilización de mangueras, recipientes y deficientes medios de acarreo”, explicó el médico.
Solo un 29% de las familias indígenas reciben agua por acueducto y solo en un 66% de sus viviendas hay letrinas, pero la mayoría están instaladas cerca de las viviendas, cultivos y tomas de agua potable.