18 febrero, 2005
 Taxi pirata es una de las pinturas recientes de Rodolfo Stanley.
Taxi pirata es una de las pinturas recientes de Rodolfo Stanley.

Irreverente, desenfadada y, sin duda, controversial.

Así es la nueva obra del pintor costarricense Rodolfo Stanley, quien momentáneamente dejó los bailongos y los parques poblados de gordas para meterle el pincel a la corrupción, los cuestionamientos a la Iglesia Católica y otras noticias impactantes.

Con una visión muy aguda y consciente de que muchos rechazarán su trabajo, el pintor de 54 años -27 de carrera en la plástica- pintó la serie Mi patria querida . Es una muestra de 14 obras que se expone en la Galería Dorothy's, en el Centro Comercial Plaza del Río, en San Rafael de Escazú.

Los cuadros son explícitos y están llenos de ironía e, incluso, sarcasmo. En uno se ve a tres expresidentes de la República golpeando una piñata; en otros a los exmandatarios enmascarados o a los políticos cayendo del cielo.

No hay títere que quede con cabeza. Stanley apunta su pincel contra religiosos deshonestos, el caso de las abuelas narcotraficantes y hasta se ríe de la vaca que fue "secuestrada" en un vehículo.

Reacción crítica. Stanley explicó que usualmente la literatura reacciona a los hechos que impactan al país, pero la pintura no; él quiso romper con eso.

"Se trata de dimensionar artísticamente lo que han sacado de la corrupción, lo que pasa con la Iglesia y otros sucesos. Como artista, no podía pasar por alto todo esto y lo hago con una figuración un poco caricaturesca", expresó.

El artista comentó: "Esto no podría ser oportunista porque me estoy haciendo un daño, ya que haré muchos enemigos".