Barry Goldstein, jefe de proyecto en el Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California, afirmó que el último mensaje de Phoenix llegó el 2 de noviembre. Desde entonces, los satélites en órbita no han recogido más transmisiones de la sonda.
No obstante, la agencia espacial estadounidense continuará usando orbitadores para intentar recibir señales de Phoenix , si bien las posibilidades de que la sonda vuelva a funcionar son mínimas.
“A fines de octubre estaba claro que la sonda estaba dejando de funcionar. Las tormentas de arena y el frío hicieron cada vez más difícil que el vehículo empezara a funcionar cada mañana y usara sus paneles solares”, afirmó Goldstein.
La misión estaba inicialmente planeada en tres meses y se extendió a cinco. La sonda comprobó por primera vez indicios de presencia de agua en el suelo congelado de Marte. El agua es imprescindible para la existencia de vida.
Sin embargo, Phoenix también comprobó la presencia de una sal tóxica llamada perclorato en el suelo marciano. El descubrimiento de esta reduce la probabilidad de encontrar vida en el Planeta Rojo , explican los científicos.
Phoenix se posó sobre suelo marciano el 26 de mayo, tras un viaje de 680 millones de kilómetros. “Con esta misión aprendimos muchos sobre el tratamiento de suelos y lo difícil que es lidiar con hielo”, dijo Doug McCuiston, director de exploración marciana en la sede de la NASA en Washington.