
Una tatuaje con tinta roja desencadenó una reacción inmunológica severa en un hombre polaco. El caso incluyó alopecia total, cierre de glándulas sudoríparas y aparición de vitiligo. El episodio llamó la atención de la comunidad médica por la gravedad de los efectos y su vínculo con pigmentos usados en tatuajes.
El caso fue analizado por investigadores de la Universidad Médica de Wroclaw, en Polonia. El objetivo del estudio fue evaluar los posibles impactos de ciertas tintas de tatuaje sobre el sistema inmunológico humano. Los resultados se publicaron en noviembre en la revista científica Clinics and Practice.
Inicio de los síntomas tras la tatuaje
El paciente, un hombre de 36 años, se sometió a una tatuaje grande y colorida en el antebrazo en agosto de 2020. Cuatro meses después, presentó picazón intensa, erupciones cutáneas generalizadas, uñas amarillentas, inflamación de ganglios linfáticos, pérdida progresiva del cabello y anidrosis, es decir, incapacidad para sudar.
Con el paso del tiempo, los síntomas se agravaron. Dos años después, aparecieron manchas claras en la piel, compatibles con vitiligo. Las consultas médicas iniciales no lograron identificar la causa exacta del cuadro.
La investigación médica empezó a enfocarse en la tinta roja utilizada en la tatuaje. Las zonas del diseño con flores y llamas rojas mostraron inflamación persistente. Los especialistas detectaron que fragmentos del pigmento migraron desde la piel hacia otras partes del cuerpo.
Un análisis microscópico de un ganglio linfático inflamado en la ingle permitió diagnosticar linfadenopatía dermatopática, una afección asociada a reacciones cutáneas crónicas. En el tejido se identificaron restos de tinta roja.
Cirugías y evolución del paciente
Los médicos realizaron procedimientos quirúrgicos para retirar las áreas inflamadas de la tatuaje. Tras estas intervenciones, el cabello del paciente volvió a crecer y el vitiligo dejó de avanzar.
Sin embargo, la pérdida de la sudoración no mostró mejoría. El daño en las glándulas sudoríparas fue permanente. Esta condición aumentó el riesgo de insolación, lo que obligó al hombre a renunciar a su trabajo militar, según informó la revista New Scientist, que también destacó el caso.
La práctica de tatuar el cuerpo existe desde hace siglos. No obstante, algunos compuestos presentes en las tintas modernas generan preocupación médica. Mientras ciertos pigmentos son orgánicos, otros contienen metales pesados como níquel, titanio o aluminio. Estas sustancias resultan tóxicas para el organismo.
Al ingresar al cuerpo, las partículas de tinta activan el sistema inmunológico. El problema surge porque su tamaño impide que los macrófagos las eliminen de forma eficaz. Esto provoca una respuesta inflamatoria intensa y crónica.
El paciente polaco tenía diagnóstico previo de tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune. En estos casos, las reacciones pueden ser más severas. Los investigadores señalaron que el uso de tintas de colores, en especial la roja, incrementa el riesgo de complicaciones.
La combinación de pigmentos y enfermedades inmunológicas preexistentes también puede elevar la probabilidad de linfomas y cáncer, según advierte el estudio.
Los especialistas recomendaron que las personas con antecedentes autoinmunes, dermatológicos o alérgicos consulten a un dermatólogo antes de realizarse una tatuaje. Además, plantearon la necesidad de regulaciones más estrictas y mayor educación sobre la seguridad de estos procedimientos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
