La química Mavis Montero Villalobos, investigadora y profesora de la Universidad de Costa Rica (UCR), se convirtió ayer en la primera mujer en ser galardonada con el Premio TWAS/Conicit.
La distinción se concede a científicos jóvenes, anualmente, desde 1988.
El galardón le reconoce su intensa labor en el desarrollo de un nuevo método de síntesis de la hidroxiapatita, un material que por su composición puede sustituir al hueso; al igual que la utilización de desechos industriales en la confección de nuevos materiales.
El jurado del premio también destacó la originalidad de la investigación de Montero, así como su constante colaboración con científicos de otras disciplinas.
El premio, otorgado por la Academia de Ciencias para el Mundo en Desarrollo (TWAS) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit), reconoce el aporte y la excelencia en la investigación de científicos no mayores de 40 años.
Está dotado de $2.000 y se alterna entre las disciplinas de Química, Física, Matemática y Biología.
Hueso sintético. Montero ha dedicado los últimos cuatro años de su vida profesional al diseño de un novedoso método de síntesis de la hidroxiapatita.
La hidroxiapatita es un material sintético cuya estructura está inspirada en la de los corales marinos. La porosidad y el hecho de estar compuesto por fosfato de calcio, permite que este material sea compatible con el cuerpo humano y pueda utilizarse para sustituir huesos.
En el laboratorio, Montero, junto con colegas del Centro de Investigación en Ciencia e Ingeniería de Materiales de la UCR, ha producido hidroxiapatita en tres formas distintas: una nanométrica, otra micrométrica y la última también a escala micrométrica, pero en una forma esferoide.
Las diferentes “presentaciones”, permite aplicaciones distintas. Por ejemplo, las partículas esferoides de la hidroxiapatita permiten llenar el material con moléculas de un fármaco que podría liberarse de forma controlada dentro del cuerpo en el que se introduce.
Con el paso del tiempo, la hidroxiapatita termina siendo absorbido por el mismo organismo y desaparece. Esa es una línea de investigación en que Montero está trabajando ahora.
Montero también está intentando, con la ayuda de ingenieros químicos, que su síntesis de hidroxiapatita pueda aplicarse a escala industrial.
El material, que se utiliza para hacer reemplazos maxilofaciales o para crear lóbulos oculares para quienes han perdido un ojo, tiene un costo de unos $100 por un pequeño frasco. Montero espera que la producción industrial de su método de síntesis abarate los costos.
Materiales de desecho. Sin embargo, el trabajo por el que Montero fue galardonada ayer no se ha limitado solo a la elaboración de hidroxiapatita. Esta química inorgánica también ha trabajado en buscarle novedosas aplicaciones a materiales de desecho de distintas industrias.
En concreto, ha trabajado con la empresa Extralum S. A., que fabrica marcos de aluminio para ventanas y paredes. En su labor, esa empresa produce 80 toneladas mensuales de desecho de óxido aluminio.
Con su ingenio, Montero ha implementado el óxido de aluminio en la fabricación de ladrillos refractarios (para hornos), al igual que en la confección de zeolitas, un material que absorbe iones y malos olores. Además le ha encontrado aplicaciones en la fabricación de pintura blanca.
También ha buscado qué hacer con el barro que queda tras la extracción de piedra. Se trata de una colaboración con la empresa Cerrominas S. A. que tiene un quebrador en Santa Ana. Ellos trituran la piedra bajo agua, convirtiendo el polvillo que queda en barro.
Junto a la artista plástica Ivette Guier, Montero ha buscado la mejor mezcla de barros para crear una arcilla que pueda ser utilizada para crear cerámica.
Montero señala que el siguiente paso es que las empresas se comprometan a invertir en estos métodos que harán que los desechos se transformen el algo productivo.