
La imagen de una pluma sobre la superficie lunar junto a un martillo marcó una de las demostraciones científicas más claras del siglo XX. El experimento se realizó durante la misión Apolo 15 en 1971. Mostró que ambos objetos caen al mismo tiempo cuando no existe resistencia del aire.
A más de 380.000 kilómetros de la Tierra, el astronauta David Scott ejecutó la prueba frente a cámaras. Sostenía una pluma de halcón en una mano y un martillo geológico en la otra. Ambos objetos se soltaron desde la misma altura y tocaron la superficie lunar al mismo tiempo.
En la Tierra, una pluma cae más lento por la resistencia del aire. Ese factor frena a los objetos más livianos. En la Luna, esa resistencia no existe. La ausencia de atmósfera permite observar la caída libre en estado puro.
El resultado confirma un principio central de la física. La gravedad acelera todos los cuerpos por igual, sin importar su masa. En condiciones ideales, no hay diferencia en la velocidad de caída.
David Scott recordó antes del experimento los planteamientos de Galileo Galilei. En el siglo XVII, el científico cuestionó la idea de que los objetos más pesados caen más rápido. Propuso que sin resistencia del aire, todos caen igual. Sin embargo, no logró comprobarlo en condiciones perfectas.
El astronauta indicó que la llegada a la Luna permitía validar ese conocimiento. Tras soltar los objetos, afirmó que Galileo tenía razón.
La prueba no fue simbólica. La NASA registró el experimento en los informes oficiales de la misión. Se consideró parte de las demostraciones científicas de Apolo 15.
Esa misión también introdujo avances clave. Incluyó el uso del vehículo lunar y una mayor permanencia en la superficie. Esto permitió ampliar la investigación científica durante la exploración.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
