
Para millones de personas, el celular funciona como una extensión del cuerpo. Estudios recientes en Estados Unidos señalaron que los usuarios revisan el dispositivo 186 veces al día. Casi la mitad se considera adicta. En Brasil, un estudio de 2023 estimó que la población pasó 56% del día frente a pantallas de celular y computadora. A pesar de ese nivel de exposición, los teléfonos casi no aparecen en los sueños.
Datos del Sleep and Dream Database, un repositorio con cerca de 4,5 millones de sueños, muestran que solo 0,99% incluye la palabra celular o alguna de sus variantes. El sitio reúne relatos enviados por voluntarios, estudios científicos y registros históricos.
El psicólogo Kelly Bulkeley, investigador de sueños y creador de la base de datos, analizó este fenómeno en 2016. Sus resultados indicaron que los celulares aparecieron en 3,55% de los sueños de mujeres y en 2,69% de los de hombres. La frecuencia superó a la de otros medios como películas, videos y televisión, aunque siguió siendo baja.
Bulkeley comparó esta escasez con la presencia de medios de transporte, que sí aparecen con mayor regularidad. Según su análisis, los vehículos generan un impacto más visceral. Afectan directamente el cuerpo y los sentidos. La tecnología de comunicación no provoca esa misma intensidad sensorial.
Una explicación similar planteó la psicoterapeuta Brigitte Holzinger, directora del Instituto de Investigación de la Conciencia y los Sueños en Viena. Para la especialista, el celular funciona solo como una plataforma. No actúa como el verdadero detonante emocional. Las emociones surgen de la interacción directa con otras personas.
Holzinger ejemplificó que una experiencia vista en redes sociales puede causar tristeza o enojo. Sin embargo, el efecto resulta menor que un encuentro cara a cara. Las experiencias reales dominan el contenido de los sueños.
Otra interpretación provino de la psiquiatra Sham Singh, especialista en salud mental. En 2025, la médica explicó que el teléfono opera a un nivel consciente. No posee una carga simbólica profunda. Además, el desarrollo acelerado de la tecnología dificulta que el subconsciente incorpore estos dispositivos al lenguaje simbólico de los sueños.
Desde esta perspectiva, los sueños reflejan emociones, miedos y deseos. Los objetos sin un peso emocional fuerte tienen menos probabilidades de aparecer durante el descanso nocturno.
Una tercera hipótesis surgió de la periodista científica Alice Robb, autora del libro Why We Dream: The Transformative Power of Our Nightly Journey. Robb relacionó el fenómeno con la hipótesis de simulación de amenaza. Esta teoría sostiene que los sueños permiten ensayar respuestas ante situaciones de riesgo en un entorno seguro.
Según esta visión evolutiva, el cerebro prioriza escenarios relevantes para la supervivencia ancestral. Por eso, los sueños incluyen conflictos, persecuciones o luchas. Actividades modernas como leer, escribir o usar un celular no ocupan ese espacio simbólico.
Aun así, el estudio de los sueños no ofrece respuestas universales. Muchas personas aseguran que sí sueñan con su teléfono. El tema sigue abierto a interpretación dentro de un campo complejo y en constante investigación.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
