
Nature News
Tal vez las Olimpiadas no son el bastión de puras contiendas deportivas, como suelen pensar los seres humanos.
Aunque la pistola empleada para iniciar eventos de carreras cortas resulta bastante eficaz por su efecto dramático, podría contribuir a que los corredores en la primera línea, los más cercanos a ella, logren despegar de los bloques con mayor rapidez.
En la mayoría de las competencias atléticas internacionales suelen usarse altavoces detrás de cada atleta para difundir la señal de partida. En las Olimpiadas se emplea ese sistema, aunque también se acrecienta el drama si hay un funcionario que hace un disparo al aire provisto de una pistola.
Pero cuando David Collins y sus colegas de la universidad de Alberta, en Edmonton, Canadá, examinaron el tiempo de reacción en varios eventos de los Juegos Olímpicos del 2004 en Atenas, descubrieron que los corredores en la primera línea tenían un promedio de reacción de 160 milisegundos, en tanto los corredores en la segunda línea partieron en 171 milisegundos.
Los corredores en la sétima línea demoraron 185 milisegundos para despegar de sus bloques.
Collins también hizo experimentos por su cuenta, en un intento por ver si el efecto era real. Para eso, organizó carreras con corredores entrenados y no entrenados, usando armas con diferentes sonidos. La investigación fue publicada en la revista especializada Medicine & Science in Sports & Exercise .
Acelerando la marcha. Collins midió el tiempo de reacción de los corredores y el tiempo que les demoró alcanzar la fuerza máxima que aplicaban al desplazarse por la pista, así como el vigor de esa fuerza, denominada fuerza máxima. En todos los casos, el tiempo promedio de reacción fue más rápido cuando los disparos eran más fuertes.
La fuerza máxima no fue afectada por el disparo, pero en atletas no entrenados el tiempo que les demoraba para alcanzar la fuerza máxima se acortaba si escuchaban un disparo más fuerte. Esa fue la única diferencia entre grupos entrenados y no entrenados, dice Collins.
Esa diferencia en la fuerza máxima entre corredores entrenados y no entrenados muestra que los atletas entrenados se desempeñan al tope de su forma. “Si ellos pueden producir más fuerza (cuando escuchan un disparo fuerte) es porque se están entrenando mejor”, señala Matthew Pain, un experto en la biomecánica del deporte en la universidad de Loughborough, en el Reino Unido.
Collins también investigó si los disparos más fuertes sobresaltaban a los corredores y los hacían parpadear con nerviosismo. Cuando los corredores se sobresaltaban, reaccionaban con más rapidez, pero la zozobra carecía de efecto en la fuerza máxima. Collins sugiere que esa respuesta podría ayudar a los afectados del Mal de Parkinson que quedan “congelados” en eventos y son incapaces de moverse.
John Rothwell, del University College en Londres, quien estudia afecciones relacionadas con los movimientos humanos, dice que esos eventos de congelación no son afectados por una conmoción.
El congelamiento ocurre siempre cuando una persona camina, y generalmente cuando el paciente tropieza con una puerta o con otro obstáculo, explica. “Bajo esas circunstancias, dudo si un episodio de sobresalto puede ayudar mucho”, manifiesta Rothwell.
Reacción tras el disparo. Durante sus experimentos, Collins también notó que un 21% de los participantes registraron tiempos de reacción más rápidos que 100 milisegundos. Se trata del umbral de un falso comienzo adoptado por la Asociación Internacional de Federaciones Atléticas.
Hay que discutir ese límite del umbral de los 100 milisegundos, dice Pain. “Si es posible que un ser humano pueda desplazarse más rápido (que 100 milisegundos) ese debe ser el límite”, indica.
“Sé que ellos pueden responder más rápido que los 100 milisegundos”, señala por su parte Collins. “El Comité Olímpico está al tanto del tema”. De todas formas, el comité no piensa por ahora cambiar el sistema.
El científico David Collins observará el evento de los 100 metros con un interés adicional en las Olimpiadas de Pekín. Y él sugiere que una forma de que los organizadores puedan retener el drama de partida sin otorgar a nadie una ventaja, es “usar una pistola silenciosa”.