La belleza de la pintura resplandeciente e intacta de un carro nuevo, recién salido de la agencia, no dura mucho.
Basta con manejarlo por algunas de nuestras calles y caer en un hueco para que se dañe un poco, o dejarlo en un parqueo para que el golpe de la puerta de otro carro deje el primer raspón en la pintura de su automóvil nuevo.
¿Se imagina lo maravilloso que sería que esos raspones se pudieran “sanar” solos?
Un equipo de investigadores de la Universidad de Mississippi del Sur, Estados Unidos, ha creado una pintura de poliuretano que puede hacer justo eso.
El polímero utiliza como ingrediente mágico el chitosan, un material muy abundante en el planeta que se encuentra en los exoesqueletos de crustáceos, como el camarón y la langosta.
Una vez que es dañado con el raspón, el poliuretano puede autorrepararse con solo ser expuesto a la luz ultravioleta presente en los rayos del sol.
Moléculas autorreparables. Tal como explican Marek Urban y Biswajit Ghosh en un estudio publicado este mes en la prestigiosa revista Science , la pintura de poliuretano está compuesta por una serie de moléculas en forma de anillos llamadas oxetanos.
Al ser dañadas las moléculas con el raspón, esos anillos se abren, dejando a ambas orillas con potencial de reaccionar con otros compuestos.
Cuando esas moléculas son expuestas a los rayos ultravioletas del sol, se da una reacción química que permite que el chitosan repare los anillos rotos y, por ende, se repare la pintura del auto.
En un país como el nuestro, bastaría una hora de exposición al sol para que el raspón se “sane”, sin importar si llueve o no, pues el material no se ve afectado por la humedad.
En sitios con menos exposición a los rayos del sol, la pintura se podría reparar en un lapso de cuatro horas.
El único pero a este invento es que, por ahora, la molécula solo puede ser reparada una vez. Así, si da la casualidad de que se le vuelve a raspar la pintura del automóvil en el mismo punto, el material ya no podrá repararse nuevamente.
A pesar de ello, este material que también tendrá aplicaciones en la industria biomédica en el desarrollo de vendajes, por ejemplo; en la industria de alta costura, con telas que se autorreparen; y en la creación de empaques más duraderos, no deja de ser sumamente atractivo.