
El venezolano Omar Contreras tiene 43 años de edad y está haciendo lo que para muchos es una locura: viajar por el continente en un avión ultraligero, donde la carrocería es mínima y el contacto con el aire es máximo.
El jueves a las 5:48 p. m., cuando estaba por cerrar el aeropuerto Tobías Bolaños, en Pavas, aterrizó a bordo de Cóndor .
Ráfagas de viento hasta de 20 y 30 nudos retrasaron el despegue de Managua, y casi impiden su llegada al país. Si el clima se lo permite, partirá mañana para finalizar en la isla Margarita, en Venezuela, el próximo 31 de marzo.
Hasta ahora ha volado unas 30.600 millas (poco más de 48.000 km) en este proyecto en el que ha cruzado la Cordillera Andina, la Selva Amazónica y el Caribe.
Hasta ahora ha recorrido toda Suramérica y las islas caribeñas hasta Nueva York. De allí, envió el aparato, desarmado, a San Diego, California, desde donde inició el recorrido actual, de unos 100 días, en el cual viaja solo.
Cóndor posee un motor de 80 caballos de fuerza. Para tener una idea, un automóvil, como el modelo Yaris, de Toyota, tiene un motor de 1.300 centímetros cúbicos, unos 87 caballos de fuerza.
El ultraligero desarrolla una velocidad de 130-140 km por hora y tiene una autonomía de vuelo de seis horas ya que su depósito de combustible es de 60 litros.
Por televisión. Este ala delta está equipado para dos personas, pero en lugar de ese pasajero adicional lleva cuatro cámaras de video digitales y dos cámaras fotográficas.
Su equipo recoge imágenes aéreas que luego se convierten en documentales cortos que se transmiten por la cadena internacional Discovery Channel.
Sus objetivos de vuelo son varios, pero para él, el sentimiento más importante que descubrió es ver que América es una sola, sin divisiones entre su gente y raíces.
Además, como parte de la motivación del viaje está enviar a los jóvenes una consigna clara: "Sí a la adrenalina, no a las drogas".
Pero él no se queda contento: ahora piensa en ir a Australia.