Nueva York (DPA). El piloto estadounidense Chesley "Sully" Sullenberger, apodado el "héroe de Hudson" tras su espectacular acuatizaje de emergencia sobre el río Hudson en Nueva York, volvió ayer a la cabina de un avión acompañado por los aplausos de los pasajeros del vuelo.
En un principio, la ruta que iba a hacer era la misma que estaba recorriendo el 15 de enero antes de que dejaran de funcionar los dos motores del avión por el impacto de varias aves: salida del aeropuerto La Guardia de Nueva York con destino a Charlotte, en el estado de Carolina del Norte.
Finalmente, Sullenberger hizo la ruta contraria: de Charlotte a la Guardia. Junto con él voló el copiloto Jeffrey Skiles, que también viajaba con "Sully" el día del accidente del Hudson. La arriesgada maniobra realizada por los dos pilotos salvó la vida de las 155 personas a bordo de la aeronave.
"Señoras y caballeros, habla el capitán Sullenberger", pronunció el piloto una vez en cabina provocando los fuertes aplausos de los pasajeros, según relató un periodista del diario "Daily News", quien estaba en el vuelo.
"Es un precioso día para volar. Espero un buen tiempo y un cómodo vuelo", explicó el piloto a unos ocupantes emocionados.
Entre los pasajeros se encontraba Craig Baldauf, un abogado que en principio iba a tomar el vuelo que acabó en el río Hudson pero que finalmente lo perdió. "Es irónico", comentaba Baldauf. "Me sentí feliz de no haber estado con él entonces, y esta vez sí que lo estoy".
"Siento que estoy volando con ángeles", comentaba la pasajera Linda Culbertson.
Otros pasajeros, según relató el canal New York 1, se apresuraron a avisar por las redes sociales Facebook y Ttwitter que volaban con Sullenberger.
"Me sentí como en casa", explicó Sullenberger tras el vuelo, según New York 1. "Me sentí muy cómodo, a pesar de que pasaron muchos meses parece como si no hubiera pasado tanto tiempo", comentó el piloto sobre su retorno.
"Hay tres razones por las cuales he vuelto", dijo Sullenberger. "La primera es que quería volver a volar con Jeff (Skiles) de nuevo; otra es que, aunque el vuelo del 15 de enero acabó muy bien, quería volar de nuevo. Y la tercera razón es que sentía la obligación ante mi profesión y mi compañía (US Arways) de volver".
Tras un aterrizaje suave, Sullenberger recibió en la terminal del aeropuerto de La Guardia un caluroso aplauso ante la gente que lo esperaba. "Aquí está nuestro héroe!", se oyó gritar entre la euforia.