
El peróxido de hidrógeno, conocido en varios países como agua oxigenada, es un producto habitual en botiquines y hogares. Su uso va más allá de la atención de heridas menores. Sus propiedades químicas lo convierten en un recurso clave para la desinfección de la cocina, uno de los espacios con mayores exigencias sanitarias en el hogar.
Este compuesto destaca por su acción como agente oxidante. Al entrar en contacto con bacterias y virus, se descompone en agua y oxígeno. Ese proceso afecta la estructura celular de los microorganismos y reduce su capacidad de supervivencia. La reacción no genera residuos peligrosos, lo que permite su aplicación en superficies que tienen contacto directo con alimentos.
Usos principales del peróxido de hidrógeno en el hogar
Además de su aplicación médica básica, el peróxido de hidrógeno ofrece múltiples usos domésticos. Uno de los más relevantes es la desinfección de superficies en la cocina. Se utiliza en encimeras, tablas de cortar, fregaderos y zonas de preparación de alimentos, donde ayuda a eliminar bacterias, virus y moho.
Otro uso frecuente es como blanqueador y quitamanchas. Su liberación de oxígeno permite aclarar telas, juntas de baldosas y eliminar manchas persistentes sin recurrir a productos agresivos. Esta característica lo convierte en una alternativa funcional para la limpieza general del hogar.
El producto también resulta útil para la limpieza de utensilios. Esponjas, cepillos y recipientes pueden desinfectarse con peróxido de hidrógeno para disminuir la proliferación de microorganismos. Además, contribuye a neutralizar malos olores en trapos de cocina y desagües, lo que mejora la higiene del espacio.
¿Por qué es tan efectivo para desinfectar la cocina y cómo usarlo?
La eficacia del peróxido de hidrógeno se explica por su amplio espectro de acción frente a distintos patógenos. Diversos organismos internacionales de salud señalan que puede inactivar bacterias y virus asociados con infecciones respiratorias y gastrointestinales. Su acción rápida reduce el riesgo de contaminación cruzada durante la manipulación de alimentos.
El peróxido de hidrógeno de uso doméstico, en concentraciones cercanas al 3%, es considerado seguro y ecológico. No deja residuos químicos persistentes y no contamina el ambiente. Es compatible con superficies como vidrio, cerámica y acero inoxidable, siempre que se realice un enjuague adecuado.
Paso a paso para usarlo en la cocina:
- Limpie la superficie con agua y jabón para retirar suciedad visible.
- Aplique el peróxido de hidrógeno de forma directa o con un paño limpio.
- Deje actuar entre cinco y diez minutos para asegurar la desinfección.
- Enjuague con agua las superficies en contacto con alimentos y deje secar el resto al aire.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
