
Científicos nacionales y estadounidenses estudiarán a partir de junio y hasta julio del 2007 el paso de los tiburones ballenas por las aguas costarricense del Pacífico.
Se trata de dos investigaciones paralelas que indagarán por primera vez a los tiburones ballena, el pez más grande de todo el mundo. El animal pesa unas 10 toneladas y mide 15 metros de longitud.
El primer proyecto está en manos de la fundación ecologista costarricense Programa Restauración de Tortugas Marinas (Pretoma) y el Instituto de Investigación de Tiburones de Estados Unidos.
El estudio identificará a los tiburones ballena en aguas nacionales y pretende determinar sus rutas migratorias.
Información satelital. Para ello, los especialistas colocarán un dispositivo que permita determinar su localización a través del Sistema de Posicionamiento Global (GPS). El aparato, de 30 centímetros de longitud, se colocará en la aleta dorsal de al menos siete tiburones.
"Encontrar tiburones ballenas no es la cosa más fácil de hacer. Solo uno de cada tres buzos profesionales logra ver un tiburón ballena", explicó Noa Anderson, miembro de Pretoma.
Para esta tarea, dos buzos calificados se sumergirán en aguas cercanas a Isla del Coco o en bahía Drake, en la península de Osa. Cuando ubiquen un tiburón ballena, los buzos dispararán el dispositivo para que se inserte en el pez.
Estos dispositivos enviarán información permanente a los satélites de posicionamiento global, lo cual permitirá establecer las rutas migratorias de esos escualos, un traslado que se da entre abril y agosto de cada año.
"La información satelital revelará exactamente por dónde pasan estos enormes peces y cuán frecuente es el acercamiento de ellos a aguas nacionales", dijo Anderson.
Con los datos, Pretoma planteará sugerencias científicas al Gobierno tico para proteger a esos peces en riesgo de extinción.
Suma de voluntades. El segundo proyecto consiste en crear un mapa de la población de tiburones ballena de Costa Rica y comparar los datos con el resto del mundo.
Para ello, Pretoma y otras organizaciones, como Vida Marina (Costa Rica) y Peoples Trust for Endangered Species (Reino Unido), crearán una de red de buzos voluntarios que recorrerán las aguas ticas y darán aviso de los avistamientos de los tiburones ballena.
A estos buzos se les pide una fotografía de los tiburones que vean. Anderson explica que las manchas del aleta pectoral son como la 'huella digital' de los tiburones. A la iniciativa también se sumarán colaboradores de empresas turísticas o educativas que navegan en el Pacífico.