
Una momia egipcia de un niño de ocho años reveló un hallazgo inesperado tras un análisis científico reciente. Investigadores identificaron un objeto ritual oculto en el pecho del menor. El descubrimiento surgió luego de estudios avanzados aplicados a restos conservados en Polonia.
El cuerpo permaneció en el Museo Arquidiocesano de Wrocław desde 1914. Sin embargo, la información histórica se perdió durante la Segunda Guerra Mundial. Un estudio publicado en marzo de 2026 en la revista Digital Applications in Archaeology and Cultural Heritage permitió reconstruir datos clave.
Hallazgo oculto bajo las vendas
Los análisis detectaron un objeto ritualístico colocado bajo el pecho del niño. Este elemento no se había identificado antes. El hallazgo amplía el conocimiento sobre las prácticas funerarias del antiguo Egipto.
Los científicos utilizaron radiografías y tomografías computarizadas. Estas técnicas permiten examinar el cuerpo sin dañarlo. También analizaron tejidos blandos preservados.
Los resultados confirmaron que la momia corresponde a un niño que murió cerca de los ocho años. El proceso de embalsamamiento incluyó la extracción del cerebro por la cavidad nasal. También retiraron la mayoría de los órganos internos.
El estudio describió que la cabeza y el cuello presentan zonas oscuras con restos de sal. El rostro del menor aún es visible. Gran parte de las vendas se removió. Se detectó una sustancia de embalsamamiento de tono marrón oscuro que refuerza las capas. Los expertos consideran que el rostro pudo tener una máscara original.
Origen y contexto histórico
El cuerpo no muestra traumas físicos ni enfermedades evidentes. La causa de muerte sigue sin definición. No obstante, los investigadores estimaron que el niño pertenecía a una familia de clase media.
El periodo corresponde a la época ptolemaica, entre 332 a. C. y 30 a. C. Este dato ayuda a ubicar el contexto social y cultural del menor.
Investigación aún en curso
Una radiografía reveló otro elemento clave. Existe un objeto dentro del pecho que podría ser un papiro. Este documento podría contener el nombre del niño u otra información relevante, según explicó una investigadora de la Universidad de Wrocław.
Los especialistas continúan con el análisis. El trabajo requiere extremo cuidado debido a la fragilidad de los materiales.
Además, los científicos estudian la iconografía de el cartonaje que envuelve la momia. Este examen busca confirmar el origen geográfico del menor. La evidencia apunta hacia la región de Asuán, en el sur de Egipto, cerca del río Nilo.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.